miércoles, 14 de julio de 2021

LA VIRGEN AZTECA COATLICUE DE MEXICO LA MADRE DEL CRISTO HUITZILOPOCHTLI

El Poder del Sonido y la Música

El Poder del sonido y la Música

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Libro: Tiempo Azul Capítulo 13. El Maestro Meng Shan

Libro: Tiempo Azul Capítulo 13. El Maestro Meng Shan Capítulo 13. El Maestro Meng Shan [Biografía original en: Curso Esotérico de Magia Rúnica. Samael Aun Weor]. Un despliegue de enseñanzas trascendentales encontramos en la autobiografía del maestro Meng Shan; comienza comentándonos que inició su camino en estas enseñanzas antes de los veinte años, dándonos a entender, de este modo, que para la gnosis no existe edad, ya que ella está dirigida para el alma y ésta no tiene edad. Luego, nos advierte que la iluminación no se trata de cambios que puedan sucederse de la noche a la mañana, sino que es el resultado de arduos años de trabajo sobre sí mismos. Es muy enfático en que se requieren disciplinas durante toda la vida y así lo confirma al decirnos que tan sólo para iniciar el camino permaneció doce años bajo la tutela de dieciocho ancianos sabios; esto nos recuerda que, en Egipto, se duraba por lo menos siete años en el grado de aprendiz en el conocimiento de la gnosis. Insiste el maestro, al igual que otros, que la humildad es una herramienta fundamental para el aprendizaje, si suponemos que ya sabemos se imposibilita el aprender más; es por ello que nos dice que con gran sencillez siguió su aprendizaje bajo la dirección de un anciano venerable de nombre Wan Shan, el cual le enseñó el poderoso mantram Wu, indicándole que lo hiciera como el aúllo del huracán en la garganta de las montañas. «Sed humildes para alcanzar la sabiduría y después de alcanzada sed todavía más humildes.» [Samael Aun Weor. El Libro Amarillo]. Las sandalias nos indican que hay que pisar firme, no envanecerse, ser humilde. Zona Arqueológica de Palenque Chiapas. México. Cultura Maya. Las sandalias nos indican que hay que pisar firme, no envanecerse, ser humilde. Zona Arqueológica de Palenque Chiapas. México. Cultura Maya. Este anciano y sabio maestro le insiste en una gran realidad, que la meditación debe combinarse con el trabajo en el día a día, el vivir en un estado de alerta percepción, como un vigía en época de guerra, sabiendo que el enemigo lo cargamos dentro. Esto es fundamental para el despertar de la conciencia. Compara este maestro el estado en que debemos estar durante todo el día, vigilando nuestro universo interior, como el de un gato cuando quiere cazar a un ratón, como el de una gallina cuando está empollando un huevo, sin descuidar un instante. Reiteradamente, este sabio maestro le indicó a Meng Shan (y por supuesto a todos nosotros) que el trabajo es muy largo, que los esfuerzos no son suficientes, que se requieren de súper esfuerzos, mientras no logremos dominar la mente y alcancemos la iluminación para experimentar la verdad, debemos trabajar, trabajar y trabajar sin cansarnos, como el ratón que roe el ataúd. En una ocasión, luego de mucho trabajo, pasados dieciocho días y noches de constante práctica, se sentó a tomar el té y, en ese instante, fuera de la meditación, en lo común de la vida, logró captar el hondo significado de ese pasaje maravilloso, tan narrado en las enseñanzas budistas, cuando el Buda en un sermón traía una flor en su mano y de todos sus discípulos sólo uno de ellos, de nombre Mahakasyapa, entendió el mensaje, demostrando su comprensión con una sonrisa exótica imposible de olvidar. Son enseñanzas que, por más que se expliquen intelectualmente, jamás se podrán captar hondamente, sino después de que se ha avanzado, profundamente, en la meditación. Meng Shan lo había conseguido y aún fuera de la meditación, lograba capturarlo. Mostrándonos con estas afirmaciones, que el camino está dentro de cada detalle de la vida. Al interrogar a sus maestros sobre esta experiencia, algunos permanecieron en silencio (pues es la elocuencia de la sabiduría) y otros le dijeron que se relacionaba con el éxtasis místico (Samâdhi) llamado “del océano”, lo cual le dio mucha confianza en sí mismo. Nos narra el maestro Meng Shan algo que, definitivamente, rompe con las ideas equivocadas que tenemos de un maestro, nos dice que en el año 1264 contrae una terrible enfermedad: disentería. Creemos que los maestros nunca se enferman, que casi no necesitan ni siquiera comer. Siempre queremos que nos ayuden, que estén listos para orientarnos, jamás consideramos que deben trabajar para comer, que tienen todo un historial en sus vidas pasadas y que sus cuerpos también se enferman. Ya en las puertas de la muerte, hizo testamento de sus bienes, dedicó sus últimos momentos al silencio mental, a la oración consciente en los Tres Bienaventurados y se concentró en los maestros de la gran Fraternidad Blanca. Todo ello, sinceramente arrepentido de sus malas acciones, cosa que sólo puede lograrse a través de la eliminación de los egos que las causaron. Sus últimos votos fueron muy interesantes: “Deseo que mediante el poder de Prajna y un estado de mente controlado reencarnarme en un lugar favorable en donde pueda hacerme monje (swami) a una edad temprana”. Por tanto, es posible influir en nuestro futuro y si anhelamos en la próxima vida llegar a la gnosis a temprana edad, como deseaba el maestro Meng Shan, sí es posible, ¿cómo? Dando lo que queremos recibir. Si anhelamos recibir gnosis, hay que dar gnosis, quien da recibe y entre más da, más recibe, ésa es la ley. Si nos preocupamos por los demás y nos sacrificamos levantando la antorcha del verbo para iluminar el camino de otros, la ley nos compensará y recibiremos la enseñanza a temprana edad. También afirmó: “Si por casualidad me recobro de esta enfermedad, renunciaré al mundo, tomaré los hábitos y trataré de llevar la luz a otros jóvenes budistas”. Por tanto, renunciar al mundo hace referencia a los vicios del mundo, tomar los hábitos es dedicarnos a entregar la gnosis a la humanidad de forma desinteresada, con el único fin de que otros se beneficien. Hecho esto, se sumergió en profunda meditación, en su interior sólo estaba el poderoso mantram Wu resonando incesantemente, la enfermedad le atormentaba, los intestinos lo mortificaban tremendamente, pero ya no les puso atención, al fin no supo más de sí mismo, quedó como muerto. Lo que acaeció después fue algo formidable. Las enfermedades tienen su causa en la manifestación del ego, en las formas mentales que éste produce. Si tales egos son destruidos y logramos el dominio absoluto de la mente, es posible que la indisposición orgánica desaparezca. Y eso fue lo que ocurrió con Meng Shan, al levantarse de la meditación su curación ya estaba a medias, continuó con el trabajo interno y entonces fue sanado completamente. A diferencia de muchos, el maestro sí cumplió su palabra a cabalidad e ingresó al sacerdocio (a prepararse para difundir la gnosis a la humanidad), después trabajó, intensamente, por sus semejantes. Por otra parte, en sus viajes el mismo lavaba su ropa, cocinaba sus alimentos, integrado, de forma completa, a las cosas cotidianas de la vida. A lo largo de su vida, tuvo la dicha, al igual que en una de sus vidas del maestro Samael, de estar en el monasterio del “Dragón Amarillo”. En ese lugar comprendió, en forma íntegra, que la meditación es para siempre y que debemos practicarla antes y después de lograr el despertar de la conciencia. Además, la debemos realizar sin cansancio alguno, de forma permanente, sin fallar. Gobernante-sacerdote maya, el servir a nuestros semejantes sin interés alguno. Zona Arqueológica de Palenque Chiapas. México. Cultura Maya. Gobernante-sacerdote maya, el servir a nuestros semejantes sin interés alguno. Zona Arqueológica de Palenque Chiapas. México. Cultura Maya. Continuó con sus viajes hasta llegar a los pies del venerable anciano Ku Chan Tien, jurando no salir del monasterio hasta lograr la iluminación, en un mes de práctica recobró el tiempo perdido en el viaje, descubriendo más tarde que podía seguir con su trabajo en actividad; en una ocasión, en la que fue invitado a una comida, aprovechó para practicar su mantram – koan en actividad. La meditación y la vida cotidiana forman una sola cosa cuando aprendemos a estar conscientes. Nos cuenta el maestro Meng Shan que estando un seis de marzo en la sala de meditación un compañero quiso encender un incienso, pero golpeó la caja y ese ruido hizo que él se reconociera a sí mismo y pudo ver y oír a su notable maestro Chino Chao Chou y, en forma muy simpática, dijo: “Desesperado, llegué al punto muerto del camino; golpeé la ola (pero) no era más que agua, ¡Oh! ¡Ese notable viejo Chao Chou, cuya cara es tan fea!”. Estuvo en contacto con grandes ancianos sabios que lo instruyeron extraordinariamente, pero lo decisivo para el maestro Meng Shan fue una frase enigmática (koan) con la que un anciano maestro (Wan Shan) lo probara: ¿No es la frase la luz que brilla serenamente sobre la arena de la ribera una observación prosaica de ese tonto de Chang? El maestro Meng Shan, de forma ardua, trabajó en esta frase en la meditación, ella le ayudó mucho a lograr la quietud y silencio mental; más tarde, cuando el maestro Wan Shan le preguntó otra vez, como respuesta Meng Shan tiró el colchón de su maestro al suelo, como diciendo: “Ya estoy despierto”.

Estado Interior

Estado Interior Psique en el palacio de Cupido, Claudio de Lorena. 1664. El estado interior es como estamos en un momento dado, en nuestro mundo interior desde el punto de vista mental, emocional, volitivo o anímico; en algunas ocasiones estamos deprimidos, alegres, enojados, preocupados, ansiosos, reflexivos, etc. Generalmente no le ponemos atención al estado interior en el que nos encontramos, lo pasamos por desapercibido, le restamos importancia. Tiene uno la creencia que el estado interior no tiene nada que ver con el éxito en nuestra vida, pensamos que el fracaso en que vivimos se debe a que el universo no nos dio la oportunidad que merecíamos; que el gobierno tiene la culpa de nuestra desgracia, que si el partido político al que le vamos estuviera en el poder, otra cosa sería… Lamentamos no haber escogido el negocio fabuloso en aquel momento en que se nos ofreció, no escogimos la carrera profesional que realmente queríamos, no nos casamos con aquella persona del pasado, etc., es decir, que consideramos que todo se trata de eventos exteriores favorables, pero menospreciamos los estados interiores. Estamos seguros que una casa bonita, un carro del año, dinero, etc., eso nos dará la felicidad, pero ni viviendo de fiesta en fiesta y con todas las comodidades del mundo seríamos dichosos. Y eso está demostrado cuando en ocasiones uno está tan preocupado (estado interno equivocado) por una boda (evento externo) que al llegar a la misma no la disfrutamos realmente. Hemos visto a mamás que al ver un pedazo de papel, con las muñecas que recortaban de niñas para jugar, entran en estado de gozo verdadero. Un insignificante papelito nada más, con un estado interior adecuado, es decir, estar contentos y alegres, es más que suficiente para tener un momento de dicha verdadera, que no se puede lograr a veces ni con un teléfono celular moderno, una ropa de marca o hasta un automóvil nuevo. Matrimonio de Eros y Psique, Boucher, 1744. El secreto del éxito no son oportunidades extraordinarias favorables (eventos externos); más bien es aprender a colocar al evento externo su apropiado estado interior. Muchos debemos reír cuando lloramos, nos preocupamos sin sentido alguno, nos identificamos fanáticamente ante las ideas falsas de un partido político; todo esto trae dolor, enfermedades y problemas de toda especie. ¿Cómo lograr combinar estados internos adecuados con los eventos externos? Uno creería que leyendo mucho, que estudiando una enciclopedia completa, teniendo muchos títulos profesionales, pero: eso nos servirá para trabajar bien y ganar dinero, pero no sirve para aprender a vivir rectamente. Lo que se necesita es aprender a controlarnos, tener la capacidad de estar en serenidad ante una multitud enardecida y no terminar gritando sin sentido y destruyendo cosas; ser capaz de estar en una fiesta y no beber vino, ingerir drogas o acabar adulterando; ante la muerte de un ser querido es lógico estar triste, pero no caer en la desesperación. Eso suena muy bonito, pero en la práctica es tremendamente difícil de lograr, debido a que nos queremos demasiado, pensamos de sí mismos como los mejores padres de la Tierra, los mejores hijos, los mejores hermanos, de hecho, no nos pagan como es debido, piensa uno que se ha sacrificado por los demás, que es bueno con todos y nos pagan con la moneda de la ingratitud. En lugar de apiadarnos de los demás, sentimos exagerada piedad por si mismos, esto hace que estemos buscando escapatorias para no cumplir con nuestras responsabilidades. Esto hace que nos llenemos de emociones negativas en todo momento, estados internos equivocados que no coinciden con los eventos externos que se nos van presentando en la vida. No es la suerte, no es el universo, no es el gobierno el que nos tiene tan mal. Es nuestra pésima forma de enfrentarnos ante la vida. Lo que necesitamos está simbolizado en el gráfico del Arcano 11 del Tarot, una mujer, con una serenidad olímpica, abriendo las fauces de un espantoso león. Podría uno, por ejemplo, con unas palabras tranquilas, llenas de sinceridad, calmar estados violentos en el interior de la casa. Pero, para ello se requiere de poner el estado interior adecuado. Tratemos de poner emoción positiva en nuestro trabajo para ganarnos la vida, cultivemos la alegría y las ganas por vivir, vivamos como si fuera el último día de nuestra existencia y también como el primero. Hay que aprender a usar el escudo de nuestro Señor Quetzalcóatl en cada actividad, este escudo tiene dibujado la estrella de la mañana, a Venus, el amor por la humanidad. Si así actuamos, veremos que seremos capaces de aprender a vivir. Bibliografía: Psicología Revolucionaria. Capítulo: El Estado Interior. Samael Aun Weor.

¿Por qué buscamos tanto eso que llamamos dinero?

¿Por qué buscamos tanto eso que llamamos dinero? Respuesta de la revista Cuando somos demasiado pobres internamente necesitamos del dinero y de las cosas para una sensación y satisfacción personal, buscamos externamente dinero y cosas para completarnos, queremos equivocadamente depender del dinero y de las cosas para deslumbrar o destacar ante los demás. Podremos tener mucho dinero, podrán existir muchos cambios políticos para apoyar a los necesitados, pero si no comprendemos profundamente la naturaleza de nuestra pobreza interior, siempre buscaremos nuevos caminos de obtener satisfacción personal a costa de la paz de otros. La codicia es la causa secreta del odio y de las brutalidades de este mundo, es por eso que estamos llenos de guerras y de miseria, y no estamos hablando solo de lo exterior, cada uno de nosotros cargamos con esa codicia en uno u otro nivel, siempre alegamos necesidad para justificar nuestra codicia. Otra de las causas de la búsqueda de seguridad en el dinero es el miedo. Cuando nos llenamos de miedo porque no sabemos qué va a pasar en el futuro, o cuando sentimos miedo a la pobreza, a la vejez. Cuando no poseemos dinero entonces estamos dispuestos a robar, explotar y mentir a cada instante. Más información: Revista la Sabiduría del Ser 90, capítulo: “Necesidad y Codicia”. Respuesta del maestro Samael Aun Weor Necesitamos el dinero, es cierto. Pero es necesario comprender profundamente nuestra justa relación con éste. Ni el asceta, ni el avaro codicioso han comprendido jamás cuál es nuestra justa relación con el dinero. No es renunciando al dinero, ni codiciándolo, como podemos llegar a entender nuestra justa relación con éste. Necesitamos comprensión para darnos cuenta inteligentemente de nuestras propias necesidades materiales sin depender desproporcionadamente del dinero. Cuando comprendemos nuestra justa relación con el dinero, termina de hecho el dolor del desprendimiento, y el sufrimiento espantoso que nos produce la competencia. Debemos aprender a diferenciar entre nuestras necesidades físicas inmediatas y la dependencia psicológicas de las cosas. La dependencia psicológica de las cosas crea la explotación y la esclavitud. Necesitamos dinero para cubrir nuestras necesidades físicas inmediatas. Desgraciadamente la necesidad se transforma en codicia. El Yo Psicológico, percibiendo su propia vaciedad y miseria, suele darle al dinero y a las cosas un valor distinto al que tiene, un valor exagerado y absurdo. Así es como el Yo quiere enriquecerse externamente ya que internamente es pobre y miserable. Samael Aun Weor. Libro: Introducción a la Gnosis Respuesta de los alumnos del ICQ Armando Flores López | Ciudad: Tlalnepantla de Baz. | En este mundo actual, la sociedad mercantilista ha estipulado que la felicidad se consigue con dinero, dejando atrás otros valores. Desconociendo que la verdadera felicidad está dentro de cada ser y que sólo basta con compartir esos buenos sentimientos con alguien que nos lo pida. Juan | Ciudad: Montcada i Reixach | Por codicia la codicia no tiene fin y cuando tienes mucho dinero lo que quieren es poder Nombre: Ernesto | Ciudad: Tlalnepantla | Lo buscamos porque es un medio de sobrevivencia ya que en esta sociedad a través de el te haces de tu casa, vestido y sustento y servicios necesarios para llevar una vida que puede ser modesta, pero digna, sin carencias, que nos evite la mendicidad siempre en la justa medida sin perder de vista que es un medio no un fin.

FRASES SAW

Frase de la semana: "Resulta imposible llegar a la Conciencia Cósmica sin la santidad. Es imposible lograr la santidad sin el Amor. El Amor es el camino de la santidad." - Samael Aun Weor.

martes, 6 de julio de 2021

Necesidad y codicia video

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Necesidad y Codicia

Necesidad y Codicia El Culto de Mammon (1909), Evelyn De Morgan Empezaremos este artículo tratando de reflexionar sobre cuáles son nuestras reales necesidades para que así podamos comprender en donde empieza nuestra codicia y el dolor que ésta causa al ser humano en general. Todos en este mundo necesitamos de pan, abrigo y refugio, es decir, necesitamos del alimento equilibrado que nos ayude a tener una salud tanto física como mental, necesitamos con qué vestir nuestro cuerpo físico de una manera adecuada y necesitamos dónde vivir. Al escuchar esto se nos hace muy lógico, inclusive decimos que por eso trabajamos, para obtener lo que necesitamos, pero si nos detenemos un instante para observar nuestra vida, percibimos que en la actualidad le damos una exagerada importancia a lo que llamamos dinero; si bien es cierto que se requiere de éste para poder vivir cubriendo nuestras necesidades, equivocadamente suponemos que con el dinero vamos a ser felices, que vamos a lograr todo lo que queremos y cuando no lo tenemos nos sentimos mal porque ya lo cimentamos como una necesidad psicológica, dependemos del dinero para conseguir prestigio, fama, posición social, es entonces cuando se origina la lucha y el conflicto por poseerlo. ¿Por qué buscamos tanto eso que llamamos dinero? Cuando somos demasiado pobres internamente necesitamos del dinero y de las cosas para una sensación y satisfacción personal, buscamos externamente dinero y cosas para completarnos, queremos equivocadamente depender del dinero y de las cosas para deslumbrar o destacar ante los demás. Podremos tener mucho dinero, podrán existir muchos cambios políticos para apoyar a los necesitados, pero si no comprendemos profundamente la naturaleza de nuestra pobreza interior, siempre buscaremos nuevos caminos de obtener satisfacción personal a costa de la paz de otros. La codicia es la causa secreta del odio y de las brutalidades de este mundo, es por eso que estamos llenos de guerras y de miseria, y no estamos hablando solo de lo exterior, cada uno de nosotros cargamos con esa codicia en uno u otro nivel, siempre alegamos necesidad para justificar nuestra codicia. Detalle de Avaricia, Mesa de los pecados capitales por Hieronymus Bosch. 1500-1525. Otra de las causas de la búsqueda de seguridad en el dinero es el miedo. Cuando nos llenamos de miedo porque no sabemos qué va a pasar en el futuro, o cuando sentimos miedo a la pobreza, a la vejez. Cuando no poseemos dinero entonces estamos dispuestos a robar, explotar y mentir a cada instante. Si nos observamos un poquito nos daremos cuenta que todos cargamos con esa codicia, incluso cuando escuchamos relatos de tesoros escondidos soñamos con tener la oportunidad de encontrar uno y peor aún, nos auto engañamos pensando que si encontráramos uno, lo usaríamos para ayudar a otros, pero si nos remontamos a relatos antiguos, en todos podremos leer cómo en estas historias de tesoros perdidos siempre reina la desconfianza, el miedo, esa ansia de querer tener el dominio y el poder de todo para que no les sea arrebatado el tesoro, y siempre terminan en tragedias en donde no se encuentra ni la felicidad real, ni termina todo en amor y paz, a menos de que sean historias cambiadas en donde todo es ficción, porque al final la codicia es la codicia, y lo demostramos desde el momento en que no somos capaces de compartir a veces lo poco que tenemos con alguien realmente necesitado, solo pensamos, si doy… ¿Qué tendré para mañana? Quien es rico internamente es incapaz de explotar al prójimo, de robar y de mentir, Cuando comprendemos de fondo que el dinero sólo tiene por objeto proporcionarnos pan, abrigo y refugio, el resultado es, que el dinero ya no asume ante nosotros esa importancia tan exagerada que tiene cuando se convierte en una necesidad psicológica. El dinero en sí no es bueno ni malo. Todo depende del uso que hagamos de él. Si lo utilizamos para el bien, es bueno. Si lo utilizamos para el mal, es malo. Es urgente que meditemos entre la diferencia de lo que es la necesidad y la codicia, hasta dónde es necesidad y en dónde inicia la codicia, para lograr comprender esta diferencia podemos realizar la siguiente práctica: 1) Relajaremos nuestro cuerpo físico y nuestra mente 2) Nos concentraremos en lo que son nuestras propias necesidades físicas reales. 3) Reflexionaremos en cada una de esas necesidades 4) Adormeciéndonos trataremos de descubrir por sí mismos dónde termina la necesidad y dónde comienza la codicia. Bibliografía: Introducción a la Gnosis, Educación Fundamental y Misterios del Áureo Florecer. Enviado por: María Guadalupe Rodríguez Licea Imagen: El Culto de Mammon (1909), Evelyn De Morgan. Imagen 2: Detalle de Avaricia, Mesa de los pecados capitales por Hieronymus Bosch. 1500-1525. “Aquellos que están infatuados con la codicia penetran en una corriente que les atrapa como la tela que la araña ha tejido de sí misma. Por esta razón, el sabio corta con todo ello y se aleja abandonando toda tribulación”. El Dhammapada

Libro: Tiempo Azul Capítulo 12. El Maestro Kao Feng

Libro: Tiempo Azul Capítulo 12. El Maestro Kao Feng Capítulo 12. El Maestro Kao Feng [Biografía original en: Mensaje de Navidad 1967-1968. Los Cuerpos Solares. Samael Aun Weor]. Este iniciado de la antigua China entra al sacerdocio en un monasterio a la edad de quince años y se ordena como sacerdote a los veinte. Debemos entender el sacerdocio de estos antiguos monasterios como el consagrarse tanto de la mujer como el del varón al trabajo por auto realizarse, es decir, ser una pieza más en la difusión de la gnosis, para que llegue esta enseñanza, como un día llegó a nosotros, y sirva para que los seres humanos tengan las claves para trascender el estado en que estamos. Su escasa edad nos muestra que, para ayudar a difundir la gnosis en el mundo, no se requiere de años y más años, sino más bien de voluntad, cariño, entrega, servicio, sinceridad, desinterés, etc. Sacerdote maya, al igual que en el budismo, representan el consagrarse al camino interior y al servicio desinteresado por la humanidad. Zona Arqueológica de Palenque Chiapas. México. Cultura Maya. Sacerdote maya, al igual que en el budismo, representan el consagrarse al camino interior y al servicio desinteresado por la humanidad. Zona Arqueológica de Palenque Chiapas. México. Cultura Maya. Nos comenta que se dio cuenta que todos los seres humanos estamos con la conciencia dormida, esto nos invita, realmente, a descubrir ese estado en nosotros, como primera tarea. Una cosa es saber, intelectualmente, que nuestra conciencia se encuentra dormida, y otra muy diferente es comprobarlo por sí mismos en el campo de los hechos. Cuando en verdad descubrimos lo dormidos que estamos, podemos, entonces, iniciar el trabajo por despertar a través de la meditación. Nos da a entender que necesitamos de humildad para iniciar este trabajo cuando nos menciona que recibe la enseñanza de un maestro; esto es importante, ya que, generalmente, estamos seguros que sabemos, este orgullo imposibilita que iniciemos el camino. Una de sus primeras tareas es meditar en la frase misteriosa (koan): ¿Dónde estaba yo antes del nacimiento? ¿dónde estaré después de la muerte? Tratando de ir poniendo en práctica lo que el maestro Kao Feng nos enseña, relajemos el cuerpo físico, concentrémonos en nuestros padres internos, coloquemos este koan, llamado también Hua Tou (frase enigmática) que le fue enseñado. Con su vida, este maestro nos va señalando como no todo son rosas, sino que hay espinas, obstáculos que pueden trascenderse desarrollando una virtud: la tenacidad. Este koan o frase enigmática no le funciona a Kao Feng, no porque no sirva, sino porque cada quien tiene necesidades espirituales diferentes. El objetivo de la práctica de las frases enigmáticas (koanes) en meditación es liberarnos del dualismo mental (base de la ilusión en que vivimos), pues mientras estemos en ese batallar de las antítesis, el silencio de la mente es imposible, las experiencias del Samâdhi (éxtasis místico trascendental) no llegarán jamás, nuestra esencia no podrá liberarse para experimentar lo real, la verdad. No se dio por vencido, buscaba con gran vehemencia emanciparse de esa cárcel de la mente. Afortunadamente, quien busca encuentra y un gran maestro (Hsueh Yen), compadecido, le enseñó a trabajar con el poderoso mantram Wu, exigiéndole información de todos sus avances. Cantaba Kao Feng el mantram como una doble U… U… imitando el huracán ya en la montaña o en las olas del mar, tratando de dejar su mente en silencio profundo tanto fuera como dentro, sin deseos de ninguna especie, sin pensamientos que agitaran el lago de la mente. El estilo de este iniciado, al relatar su autobiografía, es muy peculiar, pues nos narra sus errores que cometió con el fin de que los detectemos y nos liberemos de ellos. Así, nos comenta que las enseñanzas de su segundo maestro le parecían muy sencillas y claras, pero cayó en negligencia y pereza. Algo que nos suele pasar, de repente, la enseñanza nos parece árida, repetitiva; la verdad es que no es así, pero al ego, sí le parece por conveniencia. La gnosis es el conocimiento del Ser y el espíritu es una emanación de la divinidad, Dios no tiene límites ni orillas jamás; entonces, la gnosis no tiene fin. Sin embargo, nos estancamos, nos fosilizamos y nos petrificamos en la enseñanza y eso marcará la imposibilidad de que avancemos en cualquier sentido. Afortunadamente, el maestro que le guiaba en ese momento (Hsueh Yen), equilibraba la dulzura y la severidad; con la finalidad de impactar la conciencia del discípulo, un día que Kao Feng llegó a su cuarto sin prevenirlo de ninguna manera y, en forma muy severa, le dijo: ¿Quién ha traído este cadáver en tu nombre? Sacándolo de inmediato, sin explicación alguna. A manera de relato, nos vuelve a indicar el camino a seguir; cualquiera de nosotros en una situación semejante se deprimiría, se saldría de la gnosis, se enojaría, se decepcionaría de la enseñanza. ¿Cómo es posible que mi maestro me haya tratado así? Yo que he luchado tanto por la gnosis. Pero Kao Feng, en lugar de ponerse a lamentarse y llorar, se refugió en las salas de meditación. Se propuso descifrar, en absoluto silencio mental, la frase que su maestro le había dicho, a pesar de los días o el tiempo que pasara, necesitaba conocer su significado, pero sabía que en la mente nunca encontraría respuestas. De forma gradual, la meditación diaria provoca el despertar de la conciencia, permite que vayamos adquiriendo conciencia del mundo astral, empezamos a darnos cuenta de que estamos fuera del cuerpo físico y, de esa forma, Kao Feng, estando en el mundo de los sueños conscientemente, recordó la frase enigmática (koan): Todas las cosas se reducen a la unidad, pero ¿a qué se reduce la unidad? El maestro Kao Feng, como un verdadero iniciado, no se molesta en lo absoluto a la hora de relatar sus fracasos, con el evidente propósito de enseñarnos cuenta que entró en un estado de confusión total, no atinaba ni siquiera el distinguir los puntos cardinales. Así pasó varios días, pero no dejó en ningún momento de meditar. De esta manera, musitando con entera devoción las oraciones colectivas en la sala de meditación, vio, claramente, las ultimas frases del poema del Quinto Patriarca llamado Fa Yan: “Oh, eres tú, a quien yo siempre he conocido, y que vienes y te vas en los treinta mil días de un siglo”. Las tinieblas preceden a la luz, pero trabajando con constancia y voluntad, como nos enseña Kao Feng, no permaneceremos en la oscuridad. Sintió a partir de ese momento que lo terreno (mente y personalidad) morían y su espíritu divino resucitaba. Le pareció como si le hubieran quitado un peso muy grande de encima. Había logrado avances extraordinarios, difícilmente alcanzados por el común de los que practican, incansablemente, la meditación. Entonces fue examinado por su maestro y éste le preguntó: ¿Puedes dominarte a ti mismo en plena luz del día? Es decir, estar conscientemente en cada actividad, sin identificarnos con los acontecimientos, no dejándonos llevar, por ejemplo, por la ira, el orgullo, la pereza, etc., a lo cual contestó afirmativamente. ¿Puedes dominarte cuando estáis soñando? Fue la siguiente pregunta que también contestó afirmativamente, se refería a estar despiertos en el mundo astral, a vivir con plena consciencia cuando el cuerpo descansa; prodigio extraordinario que había logrado alcanzar con la meditación Kao Feng. Sin embargo, la perfección no tiene límites, siempre habrá algo más que trabajar. Y cuando se le preguntó: Cuándo duermes sin sueño, ¿dónde está el Maestro? No pudo responder, reconoció que aún le faltaba mucho, y se propuso trabajar, incansablemente, sin dejar un solo día, con la voluntad dirigida a despertar. Entonces, el maestro de Kao Feng, con infinita sabiduría, le hizo ver la urgente necesidad de vivir de momento en momento, de estar consciente en cada segundo de la vida. Por tanto, si caminamos debemos unir la conciencia al caminar, si comemos que la conciencia también nos acompañe en el comer. Y se lo dijo de esta forma: «De ahora en adelante no quiero que estudies el budismo ni el Dharma, no quiero que estudies nada, ni antiguo, ni nuevo. Sólo quiero que comas cuando tengas hambre y que te acuestes cuando estéis cansado. En cuanto te despiertes, pon alerta tu mente y pregúntate: ¿quién es el maestro de este despertar y dónde descansa su cuerpo y hacia dónde conduce su vida?». Y uniendo esa actitud de vivir la filosofía de la momentaneidad en su vida cotidiana con la meditación interior profunda pudo lograr, después de cinco años de trabajo intenso, quedar iluminado. Y ello ocurrió un día en que trabajaba en el punto medio del sueño y un compañero tiró una almohada haciendo mucho ruido y eso bastó para que alcanzara la iluminación. Todas las frases misteriosas (koanes) estaban claras, había logrado saltar fuera de la trampa. Podemos observar, por los procesos que fue pasando el maestro Kao Feng, que existen dos tipos de iluminación: La primera que, si bien puede llamarse Auto conciencia despierta y que cualquiera de nosotros la anhelaría tener, todavía tiene ataduras, por lo que también se le llama “agua muerta”. Ésta era la que había alcanzado y que es muy satisfactoria, pero que su maestro le hizo ver que todavía le faltaba mucho. La segunda es la “Gran Vida”, es iluminación sin ataduras, el Vacío Iluminador. Se le llama Conciencia Objetiva, pero, realmente, la trasciende, porque es el Ser. En este nivel a los iniciados se les nombra como Turiya, pues se independizan, absolutamente, de la mente. El mismo planeta Tierra no es más que mente condensada, por lo que, con justa razón, los budistas la llaman “ilusión” (maya). Ahora bien, cuando finalice el día Cósmico, la manifestación se disolverá, convirtiéndose en polvo cósmico. Visto desde este punto, las casas, automóviles, edificios, títulos, gente, etc., son formas mentales que tarde o temprano se disolverán. Sin embargo, tenemos una cosa que nunca muere, ése es el espíritu, el Ser, llamado en la India como Brahama, eso sí es lo Real, el espíritu infinito, dentro del cual está el eterno femenino y la mónada sagrada. La inmensa mayoría de nosotros nos perderemos en la involución sumergida de los círculos dantescos, pero si nos lo propusiéramos podríamos perdernos en Brahama, lo logramos cuando eliminamos el ego totalmente, pero podemos, por unos instantes, perdernos en él a través del silencio mental absoluto, impidiendo, durante la meditación, que la mente (chitta) adquiera diversas formas (vrittis). En consecuencia, cuando el oleaje mental cesa, termina la ilusión y la lucha de los opuestos y se experimental lo Real, la verdad. Cuando Brahama (el Espacio Espíritu Infinito) quiere adoptar alguna forma para manifestarse con los iniciados, es Ishvara, el maestro de todos los maestros, desprovisto de mente, exento de sufrimientos, deseos, acciones y resultados. El maestro Kao Feng logró liberarse del intelecto que nos atormenta con el batallar de los opuestos, pudo fusionarse con su Real Ser y se unió a la gran realidad o Brahama. La vida de Kao Feng es una invitación a vencer todos los obstáculos, sabiendo que no están fuera, sino dentro de nosotros mismos.

¿Cuál es el sendero para entrar al Nirvana?

¿Cuál es el sendero para entrar al Nirvana? Respuesta de la revista Piscis está gobernado por Neptuno y Júpiter, es maravilloso comprender que la influencia de Neptuno en la alta magia y de Júpiter, como la presencia del Ser nos lleva a la mística trascendental. Y, ¿Cómo es que esos aspectos del Nirvana podemos vivirlos o encarnarlos?, aprendiendo a estar en presencia constante con el Ser, a cada momento, la clave de SOL (Sujeto, objeto, lugar) es fundamental como práctica para dejar de estar identificados con el ego y el mundo y así vivir en este mundo desde el Ser. Entonces, si nosotros vamos a trabajar, a hacer deporte, a vivir nuestro día normal, será conveniente, realizarlo desde el Ser. La filosofía Zen dice: “Si vas a comer, come”, “Si vas a caminar, camina”, es decir, estar consciente y no actuar desde el yo, desde el ego. Para acercarnos más a nuestro Ser podemos utilizar el mantram: Om Mani Padme Jum, se pronuncia esotéricamente así: Om Masi Padme Yom, alargando el sonido de cada letra y en forma silabeando. El significado de este mantram es “Oh, mi Dios en mí”. Puede vocalizarse en meditación profunda, adorando al íntimo. El íntimo es en esencia el alma de nuestro Padre, encarnado en nosotros, nuestra divina individualidad en la cual ocupamos absorbernos para entrar en esa infinita e indescriptible felicidad del Nirvana, donde ya no hay penas, ni lágrimas ni dolor. Más información: Revista la Sabiduría del Ser 89, cap: “Piscis” Respuesta del maestro Samael Aun Weor El Nirvana está más allá del Amor, y aquello que está más allá del Amor es la "felicidad absoluta". El Nirvana está más allá del Deseo, más allá de la Mente, más allá de la Voluntad, más allá de la Inteligencia y mucho más allá de la Conciencia. Nirvana es "la Patria del Ser". ¿Cómo podremos definirlo? Allí el Alma totalmente fusionada con el Intimo, se siente Omnipotente y Poderosa dentro de una Felicidad que no conoce límites. Allí la gota se ha hundido dentro del océano, y el océano dentro de la gota. Allí las melodías más inefables nos arroban en un estado de beatitud que transciende a toda comprensión. … El Nirvana es olvido del mundo y del hombre para siempre. Allí moran también los Dioses de otros "Mahamvantaras", en un estado de indescriptible Felicidad. Allí toda lágrima ha desaparecido, y sólo reina la Felicidad del "Ser". Samael Aun Weor. Libro: Curso Zodiacal Respuesta de los alumnos del ICQ María Celina Mendoza. | Ciudad: Venezuela | El sendero para entrar al Nirvana es el camino de la revolución de la consciencia, la eliminación constante y decidida del ego. Solo estando conscientes, en estado de atención podremos estar en contacto con nuestro ser íntimo el que nos conducirá al Nirvana, allí donde experimentaremos la felicidad, donde no hay dolor ni penas. No es un lugar, es vivir desde el ser, desintegrando defectos, egos, liberando nuestro ser cada vez mucho más estaremos en vías de experimentar ese estado de suma felicidad inefable que es el nirvana. Gracias. MCM. Franco Rovegno | Ciudad: Lima Perú | Respuesta: El trabajo permanente sobre uno mismo. Eliminar los egos y todos los defectos sicológicos. Krishna Isis Flores | Ciudad: Laredo | Acercándonos a nuestro Ser, alejados del yo, el sendero Zen estando aquí y ahora...

Concentración en la música clasica

Práctica de la Semana: Concentración en la Música Clásica La música moderna no tiene ni armonía, ni melodía auténtica, al igual que carece de ritmo preciso. La música moderna la considero inarmónica, con una clase de sonidos estridentes perjudiciales para todos los cinco cilindros de la máquina humana. La música de tipo "ultramoderno" daña el sistema nervioso y altera todos los órganos de la fisiología humana. La música moderna no guarda concordancia con las melodías del Infinito. Si se destruye el ego, se vibrará con la música cósmica y con la del mundo de las esferas. La música romántica está relacionada con las cosas del tiempo y es ¡ilusoria!. La música clásica nos lleva a la comunión con lo inefable que no es del tiempo y que es lo ¡eternal!. Samael Aun Weor. La Revolución de la Dialéctica. El Iniciado ama la música de los grandes clásicos, y siente repugnancia por la música infernal de las gentes vulgares. La música afrocubana despierta los más bajos fondos animales del hombre. El Iniciado ama la música de los grandes compositores. Por ejemplo, la Flauta Encantada de Mozart nos recuerda una iniciación egipcia... …En el Alma comulga con la música de las esferas, cuando escuchamos las nueve sinfonías de Beethoven o las composiciones de Chopin, o la divina polonesa de Liszt. La música es la palabra del Eterno. Samael Aun Weor. Matrimonio Perfecto. Sugerimos en esta semana, relajar el cuerpo y la mente, ya estando sentados cómodamente o acostados, y sencillamente concentrarnos en alguna melodía deliciosa de Mozart, Beethoven, Wagner, etc. Dice el maestro Samael “El gnóstico, concentrado profundamente en la música, deberá absorberse en ella como la abeja en la miel, producto de todo su trabajo”.

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