domingo, 19 de enero de 2020

revista el ser 84 - 2020

Editorial

Panorámica de la zona aqrueológica de Teotihuacán.
Teo uacan (en náhuatl: ‘Ciudad del sol’) un lugar sagrado, en su tiempo tuvo un gran esplendor y belleza, de lo cual aún quedan vestigios importantes de esta grandiosa civilización, asiento de hombres auténticos que lograron una transformación radical de sí mismos, convirtiéndose en Quetzalcóatl (Serpientes emplumadas).
Sobresaliendo en este extraordinario complejo arquitectónico, encontramos las pirámides dedicadas Sol y de la Luna, unidas por una amplia avenida llamada Miccaotli (camino de los muertos), así como restos de pequeñas pirámides truncas deterioradas por factores del tiempo y del mismo ser humano, en el recinto llamado la ciudadela encontramos el Templo o palacio de Quetzalpapalotl y el de los jaguares.
Este conjunto de templos y recintos sagrados esconden una gran sabiduría que va dirigida a la consciencia despierta, en tiempos antiguos los hombres y las mujeres eran verdaderos magos, con poder sobre los elementos de la naturaleza: el fuego, el aire, el agua y la tierra, podían a voluntad apagar o crear un incendio, dominar las aguas tormentosas o aplacarlas, formar huracanes, producir terremotos o detenerlos.
Debemos comprender que ese despertar de la consciencia no es tarea fácil, ya que se encuentra condicionada por las impresiones que recibimos a cada momento a través de los cinco sentidos, para lo cual necesitamos el estado de alerta, ubicarnos en el momento presente, para reconocer los tipos de impresiones que nos llegan y así transformarlas en forma adecuada.
En los recintos sagrados los grandes iniciados recibían las claves para continuar en el camino interior, la serpiente devorada por el águila se convertía en serpiente emplumada, resultado de trabajos conscientes y padecimientos voluntarios representados con las espinas del nopal.
Jaguar. Teotihuacán.
Recordemos el peregrinaje o éxodo del pueblo azteca en búsqueda de la tierra prometida (la cuarta dimensión) guiados por su dios Huitzilopochtli y por el sabio sacerdote Cuauhcoatl, (serpiente-águila) enfrentándose a duras pruebas, hasta encontrar el sitio señalado por antiguas tradiciones en donde habrían de encontrar un águila posada en un nopal devorando una serpiente, el cual actualmente es el valle de México. Ahí inician la fundación de la gran Tenochtitlán.
La misión era establecer una nación más poderosa, divulgando el conocimiento, la sabiduría de sus antepasados, donde el águila representa al espíritu, a nuestro Ser y la serpiente son los poderes de nuestra alma.
En otro aspecto representa a nuestra divina madre particular, así como los teotihuacanos conocían los misterios de la serpiente Emplumada, también los aztecas fundaron su civilización con el conocimiento de Quetzalcóatl.
La Gnosis nos abre las puertas para penetrar en los grandes misterios de aquellas que fueron grandes civilizaciones en nuestro planeta Tierra, ya sea la Teotihuacana, mesoamericana, la egipcia, o la griega, así como las que surgieron en la India, China o en el Tíbet, entre otras más.
Los invitamos a reflexionar en la sabiduría serpentina de nuestro señor Quetzalcóatl, busquemos nuestras raíces a través de la antropología gnóstica, expresada en códices, monolitos, templos sagrados, pirámides, pinturas o murales, con prácticas científicas, filosóficas, artísticas y místicas,
El México antiguo tiene la sabiduría de la eternidad, en la tierra sagrada de los náhuatles, toltecas, mayas, de los zapotecas, olmecas, teotihuacanos, etc., existen verdades trascendentales que deben ser estudiadas, analizadas, conocidas y comprendidas.
Enviado por: I.C.Q. Comisión de Secretaría. María Guadalupe Licea Rivera.
Fotos: Francisco Ismael Moreno Luna.

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