martes, 19 de marzo de 2019

Libro: La Sabiduría de Quetzalcóatl CAPÍTULO 9. QUETZALCÓATL Y SUS REPRESENTACIONES

Libro: La Sabiduría de Quetzalcóatl

CAPÍTULO 9. QUETZALCÓATL Y SUS REPRESENTACIONES

Capítulo 9. Quetzalcóatl y sus Representaciones
Existe un arte que es el instrumento para instruir a la conciencia, un arte verdaderamente objetivo, dirigido para aquel que tenga anhelos de conocer la sabiduría de Quetzalcóatl. Hay enseñanzas que no pueden ser dirigidas a la mente, enseñanzas de carácter superior, trascendentales.
Beethoven plasmo tales enseñanzas a través de la música; Leonardo da Vinci a través de la pintura, Miguel Ángel Buonarroti a través de la escultura; y los sabios del México antiguo lo hicieron a través de los códices, de las estelas, los monolitos sagrados y las pirámides.
Aprendamos un poco de esta sabiduría de Quetzalcóatl abriendo nuestro corazón y nuestra alma a estas realidades del espíritu.
Quetzalcóatl [Códice Tovar]
Quetzalcóatl [Códice Tovar]
«Se le representaba con vestido plateado como los rayos de Selene, con media luna en el pecho, cubierto con la máscara sagrada; en la mano izquierda, el chimalli, en el cual se dibuja el símbolo de la estrella de la mañana; en la mano derecha, el macuahutl para la lucha.»
[Samael Aun Weor. “Magia Crística Azteca”]
En la mayoría de las representaciones de Quetzalcóatl lo vemos con el símbolo de la estrella de la mañana (Venus), indicando con entera precisión que el camino a seguir es manifestar la fuerza maravillosa del amor en todo lo que hagamos, por eso San Agustín comenta: “Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor; si perdonas, perdonarás con amor”.
Lo vemos como emblema del escudo, y esto lo hace muy significativo, pues, para quien aprende a amar, no existe fuerza, en todo el cosmos infinito, que pueda perjudicarle, ya que el amor es su coraza, su escudo. Interesante es que en la otra mano se encuentre el arma para la lucha, mostrando el camino del equilibrio que se indica también en el Árbol de la Vida hebraico, es decir, la severidad y la dulzura; la sabiduría y el amor.
Se suele ver con una máscara sagrada, que nos indica el aspecto divinal que tiene la fuerza cósmica del amor; la máscara suele ser la del “dios del aire” (Ehécatl). Por ese motivo, se le confunde con ese dios, pero en realidad simboliza que el fuego creador todo lo impulsa, todo lo mueve.
Quetzalcóatl [Códice Telleriano Remensis]
Quetzalcóatl [Códice Telleriano Remensis]
«En otra de sus representaciones, esta deidad aparece en medio de las nubes como el lucero del amanecer. Lleva un solo ceñidor en la cintura y en la espalda un lienzo con dos cruces de brazos iguales, y en uno de sus jeroglíficos aparece con la cabeza y las orejeras de discos, bezote de disco en la nariz, y en los carrillos, triples discos en medio de los cuales se dibujan dos cruces de malta.»
[Samael Aun Weor. “Magia Crística Azteca”]
No podía faltar en sus representaciones el símbolo de la cruz, pues en ella basó su doctrina, su evangelio. Ahora bien, no es extraño encontrar el símbolo de la cruz en sus vestiduras para mostrar la senda que debemos transitar. Es decir, el de aprender a mezclar en nosotros, en forma sabia, las fuerzas masculinas y femeninas de la creación.
Quetzalcóatl [Códice-Borbónico]
Quetzalcóatl [Códice-Borbónico]
«Como instructor, los nahuas lo representaban con mitra de oro forrada con piel de tigre y plumas de quetzalli, sobrepelliz vistosamente adornada y orejeras de turquesa; collar de oro del cual penden diminutos y preciosos caracoles marinos; Capa de plumas de quetzalli figurando llamas de fuego y cactli de piel de tigre de cuyas anchas correas, que cruzándose suben hasta las pantorrillas, cuelgan caracolillos marinos; En la mano izquierda, escudos con estrella de cinco puntas en el centro; en la derecha, cetro de oro con piedras preciosas.»
[Samael Aun Weor. “Magia Crística Azteca”]
La mitra de oro nos indica que debemos dominar la mente, como dice, la maestra Helena Petronila Blavastki, en La Voz del Silencio: "Antes que la llama de oro pueda arder con luz serena, la lámpara debe estar bien cuidada en lugar libre de todo viento. Los pensamientos terrenales deben caer muertos a las puertas del templo". "La mente, que es esclava de los sentidos, hace al alma tan inválida, como el bote que el viento extravía sobre las aguas".
Para esto no sólo se requiere de la disciplina en la meditación, que ya es un trabajo bastante arduo y que se encuentra representado en el hecho de que la mitra esté forrada de la piel de tigre, sino, además, necesitamos de la fuerza interior que hay que tener para combatir al enemigo que llevamos dentro. Por otra parte, se encuentran las plumas de quetzal, representación de la más alta espiritualidad, que debemos cultivar en nuestro diario vivir.
No podían faltar las orejeras, pues nos invitan a que aprendamos a escuchar, no sólo a nuestro prójimo, sino, además, la voz del Padre. Del mismo modo, lo indican las estatuas de Buda que lo representan con grandes orejas. Ahora bien, el que las orejeras sean de turquesa nos hablan de refinarnos, purificarnos, para poder escuchar la voz del íntimo que es la que nos puede guiar en este tormentoso mar de la vida.
El collar de oro, al ser una joya preciosa, nos habla acerca de virtudes, como el amor, la fraternidad y la humildad, que debemos desarrollar, pero, además, nos dice que tenemos que procurar encarnar el alma humana. Por tanto, los pequeños caracoles marinos, colgados en el collar, nos indican que, para ello, se tendrá que trabajar con el agua y el verbo.
La capa de plumas de quetzal son el símbolo de los grados esotéricos que podemos ir alcanzando; cuando el aspirante logra vencerse a sí mismo, y demuestra con hechos que está dispuesto a erradicar eso que nos ensombrece, gana el título de discípulo y, precisamente, obtiene el derecho (en los mundos internos) de tener una capa; ésta lo distingue como discípulo en todo el universo. Cuando un iluminado la ve, sabe que ese discípulo tiene la capacidad moral para recibir enseñanzas.
Las sandalias (cactli), hechas con piel de tigre, nos hablan de saber andar con pasos firmes y decididos, nada de debilidades, siempre triunfantes, siempre heroicos en todo lo que hagamos, con determinación y voluntad.
Nuevamente tenemos, en esta representación, el escudo con la estrella de la mañana (Venus), mostrando la senda del amor a la humanidad, de pensar en aliviar el dolor ajeno, el sentir lo que siente el prójimo, el que nos propongamos hacer algo para dar un bálsamo y consolar el corazón de otros. En la otra mano, el cetro de oro, es decir, dirigir nuestra voluntad para transformarnos radicalmente.
Quetzalcóatl [MNA]
Quetzalcóatl [MNA]
«En el museo de Antropología e Historia de la ciudad de México, como testimonio de las místicas enseñanzas de Quetzalcóatl, existe un monolito de la "serpiente preciosa de plumas de Quetzalli" que tiene por fuera una gran bífida lengua (símbolo de la luz), sobre la cabeza una "I", emblema del fuego, Ignis, y el jeroglífico "Acatl" (caña), un carrizo de agua, simbolizado por la cabeza humana que remata al conjunto de la serpiente.»
[Samael Aun Weor. “Magia Crística Azteca”]
Ésta es una de las representaciones más emblemáticas de Quetzalcóatl, verdaderamente, una preciosa pieza artística. Nos muestra la serpiente preciosa de plumas de quetzal, resumiendo, de esta forma, todo el trabajo que habremos de realizar para liberarnos de las cadenas del dolor.
La lengua bífida de la serpiente nos indica la luz de la sabiduría gnóstica que hay que encarnar combatiendo las tinieblas de la ignorancia, el fanatismo y el error. Cuando la luz da un paso, las tinieblas retroceden uno.
El símbolo de la caña es el mismo báculo de Moisés, el de los faraones egipcios, la columna vertebral. ¿Por qué tiene tanta importancia?, porque es en la columna donde se encuentran los canales tetradimensionales, con los cuales habremos de ascender la energía creadora transformada.

ZONA ARQUEOLÓGICA DE XOCHICALCO

El “Lugar de la Casa de las Flores” (Xochicalco). México, Estado de Morelos.
Serpiente Emplumada
Serpiente Emplumada
El verdadero Arte Regio de la naturaleza se ve expresado plenamente en el “Templo de las Serpientes Emplumadas”, de la zona arqueológica de Xochicalco, en México. Está plasmado de un conocimiento, sin duda, trascendental que va dirigido, indudablemente, a la conciencia.
El lenguaje humano es muy pobre como para expresar el conocimiento del alma, del Ser, del trabajo interior, de las dimensiones superiores del cosmos, pero, en este bello templo, realizado con tanta fe y tenacidad por las manos de nuestros antepasados, encontramos, magistralmente reunidos, la ciencia objetiva, el arte diamantino, la religiosidad y la filosofía hermética. Todos ellos fundidos como una sinfonía de la naturaleza.
Lo que más destaca son las ocho monumentales “Serpientes Emplumadas” (Quetzalcóatl), entregándonos un mensaje sublime. Ahora bien, se encuentran dos en cada lado de la pirámide, ubicados en cada punto cardinal, recordándonos, con entera precisión, a los ocho Kabires o maestros que rigen el universo.
Es importante saber que en estas culturas la serpiente simboliza la sabiduría, el eterno femenino divinal, la maestría y el conocimiento interior. Ahora bien, que a todos estos significados reunidos se les añadan las plumas del espíritu, nos indica al ser humano con los niveles más elevados de purificación. En este lugar sagrado, nuestro señor Quetzalcóatl, se preparó esotéricamente, llegando a consagrarse como sacerdote.

Glifo “9 Ojo de Reptil”

Glifo 9 Ojo de Reptil. [Foto: Carlos Rea y Lupita Inclán]
Glifo 9 Ojo de Reptil. [Foto: Carlos Rea y Lupita Inclán]
El glifo 9 “Ojo de Reptil” aparece repetidas veces adornando el templo, entregando a la humanidad una enseñanza trascendental. El nueve es la iniciación, el ermitaño, la generosidad, genialidad y el trabajo alquimista (transformación de la energía creadora); ojo de reptil nos habla estar alertas y vigilantes a lo que sucede en el mundo interior o psicológico, el desarrollo del sentido de la auto observación psicológica, que no sólo se debe aplicar en el curso de la vida diaria, sino que, además, debemos prestarle una atención especial cuando éste se aplica en el trabajo con la transmutación de la energía creadora.
Interesante es que en el glifo se encuentren llamas, recordando el fuego, pero no el que usamos para cocinar, ni el de los volcanes o el del rayo en las tempestades; más bien, se refiere al fuego sagrado, que debe ser despertado con los encantos del amor.
Este símbolo nos dice, al mismo tiempo, bastantes cosas; una de ellas es la importancia de trabajar en la Novena Esfera (transmutar la energía creadora) indicado esto con el número nueve, pero haciendo un trabajo muy meticuloso, no al “aventón”, sino con sumo cuidado, observándonos de instante en instante, esto nos indicaría el “Ojo de Reptil”. Por tanto, realizando esto como es debido, nos permitiría el despertar del fuego sagrado que está representado por las llamas.

Binario serpentino

Parte derecha de una de las paredes
Parte derecha de una de las paredes
«La doble cabeza, que recuerda con entera claridad a la figura de sierpe en círculo, en aquel trance gnóstico de devorar a su propia cola, aparece en los muros sagrados del Templo de Quetzalcóatl en las ruinas de Xochicalco.»
[Samael Aun Weor. “Doctrina Secreta de Anáhuac”]
Cada muro muestra dos colosales serpientes emplumadas para recordarnos el binario serpentino del antiguo México, y la realidad palpitante que debemos encontrar en cada uno de nosotros. Una serpiente simboliza la luz, la Madre Cósmica, el eterno principio femenino divinal, el fuego sagrado; y la otra representa el fuego negativo, fatal, origen del ego bestial y al cual, lamentablemente, rendimos culto por nuestras malas acciones.
Que cada serpiente en su cuerpo ascienda y descienda, nos indica que, a toda exaltación, le precede una humillación, que para subir tendremos, primero, necesariamente, que bajar. De este modo, nos indican, los maestros del pasado, que el camino es interminable, que la Gran Obra (llamada así por los alquimistas) está llena de bajadas y subidas.
Parte izquierda de una de las paredes
Parte izquierda de una de las paredes
«Hay que ver, pero muchísimo, ¿no? Por ejemplo, en el lado derecho, aquí en este extremo del Templo de nuestro señor Quetzalcóatl, ves ahí claramente lo que es el Binario Serpentino. La serpiente viene, empieza desde allá, desde el lado izquierdo, obsérvese. Con sus fauces abiertas, como va subiendo y bajando, para indicarnos las subidas y bajadas que se necesitan para poder llegar a la auto realización intima del Ser, las subidas y bajadas de la Gran Obra. La serpiente es la serpiente emplumada, como sube y baja, sube y baja.»
«Aquí vean el otro extremo, la otra, la segunda serpiente, de manera que la cola hace de cabeza y la cabeza de cola y viceversa, para representar el Binario Serpentino, las dos serpientes, claro en esoterismo, ya sabemos que la una en el oriente se llama Kundalini, la que sube por la espina dorsal del adepto; y la otra es la que baja, la que se proyecta desde el coxis hasta los infiernos atómicos del hombre, la que es conocida como el abominable órgano Kundartiguador, la Kali de los indostanes, la Python que Apolo irritado hiriera con sus dardos.»
[Samael Aun Weor. “Excursiones con el Avatara a las Ruinas de Xochicalco”]

Sacerdotes

Sacerdote.
Sacerdote.
Se encuentran sacerdotes, estilo maya, entre los cuerpos de las serpientes. El glifo de la palabra adornado, profusamente, nos indica la importancia que tiene el verbo en todo lo que hacemos. Por tanto, debemos hablar correctamente, con belleza en lo que decimos, bendiciendo a la gente, orientando, conduciendo correctamente, ayudando a la humanidad con la luz de la palabra. En su cuello aparece el collar del buda, el cual sólo lo tienen los que han fabricado los cuerpos solares.
Al estar sentados, al estilo oriental, nos muestran el sentido de meditación, comprensión y paz. Además, son necesarias la introspección, el dirigirse hacia dentro, hacia el universo interior.
«Pero dentro de la misma serpiente hay figuras y ustedes las pueden observar, figuras de maestros, figuras de mahatmas. Una de ellas está aquí, donde está este maestro con las piernas cruzadas al estilo oriental. La posición de loto, como se sientan los yoguis de la India.»
[Samael Aun Weor. “Excursiones con el Avatara a las Ruinas de Xochicalco”]
Sus penachos son muestra de la maestría, que han dominado su mente. Por otra parte, sus manos se encuentran, de forma similar, al arcano uno del Tarot, una mano está a la altura del corazón y la otra señala hacia el piso, hacia abajo, indicando que hay que descender, bajar para poder subir.
«Una mano va hacia abajo y la otra mano va hacia arriba, esa figura así la encuentran en muchas esculturas de la catedral de Notre Dame de Paris, aparecen muchos iniciados en esa forma.»
[Samael Aun Weor. “Excursiones con el Avatara a las Ruinas de Xochicalco”]
El frente del templo está orientado al occidente y esto es muy significativo, pues es donde se oculta el Sol, donde, simbólicamente, muere, enseñando que debe morir en nosotros lo negativo, recordándonos la muerte de los miles de defectos psicológicos que cargamos.

Tablero de las correcciones

Detalle del tablero de las correcciones.
Detalle del tablero de las correcciones.
Se debe señalar que en el tablero de las correcciones (parte frontal derecha del templo), encontramos símbolos muy interesantes: primero, se halla el glifo “Casa” (calli en náhuatl), representando la casa de nuestro Ser que debemos fabricar para que se manifieste, se trata de los cuerpos solares, ya que los que tenemos son lunares, es decir, fantasmales, fríos; segundo, diez puntos se encuentran bajo este símbolo de “Casa”, representación de los diez sephirotes, las semillas divinas, las diez dimensiones que conforman el Árbol de la Vida.
Pero un brazo jala con una cuerda otro símbolo, como indicando que, para lograr fabricar la casa o “calli” del Ser, se requiere trabajar con el 11 “Mono” (Ozomatli). El once, en cábala, es el trabajo con el fuego sagrado y el mono es el símbolo de la energía creadora del primer instante. Finalmente, aparece el símbolo 6 “Caña” (Actal), redondeando el trabajo a realizar, ya que la “caña” es la columna vertebral y el seis es la suprema decisión de seguir al Cristo interior.
Tablero Suroeste.
Tablero Suroeste.
En el tablero suroeste (parte frontal izquierda del templo) podemos apreciar las fechas: 9 “Ojo de Reptil” que ya hemos explicado; junto a este símbolo está el 2 “Movimiento” (Ollin), mostrándonos la actividad, la diligencia, la prontitud; y 10 “Caña” (Acatl) revelando el camino de la transformación total. Del mismo modo, destaca el cargador de la banda celeste, o distintas partes de nuestro propio Ser, auxiliándonos, incesantemente, en todo el trabajo que realizamos por perfeccionarnos, indicándonos que no estamos solos, que siempre hay fuerzas divinas auxiliando al que busca el camino.

Planta Superior

Venus como guerrero.
Venus como guerrero.
En la parte superior del templo encontramos a un personaje simbolizando a Venus, el cual está asociado siempre con Quetzalcóatl, pero lo vemos como guerrero, esto es algo que nos sorprende si sabemos que Venus es el amor. Tiene un carcaj (atl-atl) con tres flechas, y cada flecha termina en tres plumas, tiene un escudo sobre su pecho y se encuentra sentado.
Esta figura nos habla de la revolución amorosa, de la lucha que se debe llevar a cabo contra las pasiones sexuales en la magia del amor. Las tres flechas nos indican la participación de las tres fuerzas primarias de la naturaleza (Padre, Hijo y Espíritu Santo); y las nueve plumas, el trabajo con la novena esfera o supra sexualidad.
Podemos observar, en este nivel superior del templo, el árbol de la vida, formado por una planta de maíz, símbolo de las dimensiones de la naturaleza y de los cuerpos del ser humano. Además, se encuentran los numerales “Ocho-Caña” y “Diez-Caña”. El ocho nos indica las pruebas que hay que trascender en la vida; el diez nos muestra la retribución, las vidas y muertes, la rueda del Samsara, que habremos de trascender.
Símbolo de Caña.
Símbolo de Caña.
El símbolo de caña es muy significativo, primeramente, porque simboliza la columna vertebral donde se mide el desarrollo del aspirante. Está bellamente representado con un gran cuadro que nos recuerda la Piedra Filosofal de los alquimistas. Por otra parte, los adornos a los lados semejan dos báculos, indicando las fuerzas magnéticas femeninas y masculinas.
«Un gran cuadrado con ese jeroglífico ahí, tan extraño, que si vemos ese cuadro, es la base de toda creación, un par de bastones de mando a derecha e izquierda, es el cuadro de la naturaleza, el cuadro del mundo en donde se vive, que hay que dominarlo mediante las fuerzas del universo, arriba ven ustedes esas formas como espiraloides, son las fuerzas positivas y negativa que hay que aprender a manipular, hay que llegar al triunfo, ahí está toda la piedra cúbica, lo que hay que hacer, es hija de las tres fuerzas…»
[Samael Aun Weor. “Excursiones con el Avatara a las Ruinas de Xochicalco”]
Coyote.
Coyote.
También puede observarse un coyote, representando la ley del karma, que todo debe hacerse con rectitud y amor. Muy interesante que esté sobre una estera, símbolo de jerarquía, pues sobre la ley divina o del karma no hay nada.
El “Templo de las Serpientes” emplumadas de Xochicalco es la magia del auto conocimiento plasmada en roca, para que -como dice el maestro Jesús- todo el que tenga ojos para ver, vea porque ahí hay sabiduría…

Estelas

Tres estelas, bellamente adornadas, fueron encontradas sepultadas, mostrándonos que la base, el fundamento, para avanzar, realmente, con paso firme y decidido, es el de la muerte psicológica, la erradicación de los miles de defectos psicológicos que hemos creado.
Estela 1. Quetzalcóatl
Estela 1. Quetzalcóatl
Estela 2. Quetzalcóatl
Estela 2. Quetzalcóatl
Estela 3. Tláloc
Estela 3. Tláloc
Una de ellas tiene al dios de la lluvia (Tláloc) y en las otras dos puede observarse a Quetzalcóatl.
Magistralmente, nos hablan de mezclar el agua (dios de la lluvia) con el fuego sagrado (Quetzalcóatl), en la alquimia sería la mezcla del mercurio (agua) con el azufre (fuego). Corresponde esto, en nuestro interior, con la energía creadora transmutada (agua) mezclada con el fuego sagrado. Por otra parte, todo este trabajo alquimista debe hacerse en sabia combinación con la muerte del ego; por ello, estas estelas se encuentran enterradas, indicándonos, de esta forma, que están muertas y que hay que morir, a nuestros defectos, para renacer.

ZONA ARQUEOLÓGICA DE TULA

Lugar de Tules (Tula). México, Estado de Hidalgo.
Indudablemente, Tula es el simbolismo del paraíso terrenal, de la cuarta dimensión, donde manan ríos de leche y miel. Debe el estudiante de gnosis intuir, debidamente, cuando en las leyendas nos hablan de un lugar de dichas, de palacios majestuosos y enseñanzas sublimes, se refiere a este lugar paradisiaco.
El lugar geográfico de Tula, en el estado de Hidalgo en México, es un símbolo a través del cual se ha querido representar, físicamente, ese bellísimo lugar, el cual está al alcance de aquellos que logren emanciparse de los miles de defectos psicológicos que poseen.
Es, precisamente, en este lugar, morada de la cultura tolteca, donde el maestro Quetzalcóatl cumple su misión principal: la de enseñar la gnosis a la humanidad, la de mostrarles el camino de la revolución de la conciencia.

Pirámide del “Señor del Alba”

Templo del Señor del Alba.
Templo del Señor del Alba.
El templo más importante, de esta zona arqueológica de Tula, es el llamado la pirámide del “Señor del Alba”, alusión clara del planeta Venus y de nuestro señor Quetzalcóatl. Por lo tanto, esto es así, ya que cuando culmina todo su trabajo se convierte en Venus, el planeta del amor.
Para intuir un poco acerca de la majestuosidad de este templo de misterios, debemos recurrir a nuestra imaginación y nuestra voluntad, uniéndolas en vibrante armonía, para que aparezca ante nosotros, mirándolas con los ojos del alma, las enseñanzas que nuestros antepasados nos han querido entregar.

Columnas del Templo

Fragmento de una de las columnas como serpiente emplumada.
Fragmento de una de las columnas como serpiente emplumada.
En la parte superior podemos encontrar fragmentos de lo que fueran dos gigantescas serpientes emplumadas, colocadas en lo que fuera la entrada, en la posición insólita de estar paradas, con esa idea de que el espíritu puede devorarse al ser humano para hacerse uno con él.
Son dos grandes serpientes formando las dos columnas del templo de Salomón: Jakin y Boaz, los dos pilares de la justicia divina y los dos cimientos en los cuales debe sostenerse un hogar. Representan la severidad y la dulzura, la sabiduría y el amor, el hombre y la mujer. Indicando la comprensión profunda que debe existir en el hogar, en el matrimonio, pues en ellos se encuentra la senda interior.
«Así que, ambos, hombre y mujer, son las dos columnas del templo; esas dos columnas no deben estar demasiado lejos ni demasiado cerca: debe haber un espacio como para que la luz pase por medio de ellas...»
[Samael Aun Weor. El Amor]

“Gran Jaguar Rojo” (Chac Mool)

“Gran Jaguar Rojo” (Chac Mool).
“Gran Jaguar Rojo” (Chac Mool).
Frente a las dos columnas, se encontraba un preciosísimo “Gran Jaguar Rojo” (Chac Mool). Esa figura, semi acostada, representa que en el plexo solar tenemos un depósito de energía que puede ser utilizada para impregnar los centros magnéticos o chakras.
La figura, al mismo tiempo, nos habla de esa gran posibilidad de salir en cuerpo astral, ya que la postura, en la cual tiene levantadas las piernas el Chac Mool, es la misma que utilizaba el gran maestro Jesús, con el mantram “Faraon”, para lograr proyectarse, consciente y positivamente, en los mundos superiores en forma, totalmente, consciente.
Algunas de estas esculturas se encuentran decapitadas, ya que nuestros antepasados, en plena ceremonia ritual, las descabezaban, entre ellas al “Gran Jaguar Rojo” (Chac Mool) para enseñar, vivamente, a nuestra consciencia, la necesidad de decapitar la mente terrena, grosera, materialista. Es decir, morir en nuestros defectos para vivir en lo espiritual.

Los Atlantes de Tula

Atlante
Atlante
Una de las cosas más impactantes, de la zona arqueológica de Tula Hidalgo, México, son, sin duda alguna, los famosos Atlantes, figuras colosales de piedra que nos invitan a la guerra contra sí mismos.
Lucen, con un semblante sereno y contemplativo, cuatro enigmáticas esculturas, como milenarios guardianes de la sabiduría oculta.
En la cabeza se encuentra una mitra formada por las innumerables estrellas, símbolo de las partes divinas ayudando al guerrero, al luchador que se ha declarado en guerra contra sí mismo. Además, le coronan múltiples plumas de ave, simbolizando la iluminación que ofrece el Tercer Logos (Espíritu Santo) al candidato que cumple, realmente, transmutando sus energías creadoras, en el sendero interno.
Uno de sus distintivos es la mariposa que se encuentra sobre su pecho, siendo esta región, de acuerdo con el Árbol de la Vida, donde se encuentra el “Alma humana” (Tiphereth). La mariposa misma, al salir de una crisálida, nos indica la necesidad de morir para ser. En consecuencia, nos habla de crear el alma, pues no la tenemos encarnada, tan sólo tenemos un embrión.
El mandil, cubriendo lo órganos creadores, expresa el sabio control de las fuerzas sexuales, de acabar con las pasiones animales, de rendirle culto al amor, de aprender a ver en la pareja la puerta secreta por la cual podríamos retornar al Edén. Remata un nudo, a semejanza del símbolo del infinito, indicando el saber guardar y canalizar estas fuerzas creadoras, el no desperdiciarlas para lograr nuestra liberación.
Interesante es que siendo guerreros se encuentre, en la pirámide del “Señor del Alba”, nuestro señor Quetzalcóatl, en su aspecto de Venus, el planeta del amor. Parece paradójico el hecho de juntar el amor con la guerra, pero, a la luz de la sabiduría gnóstica, entendemos que se trata de la guerra, que debemos sostener en nuestro interior, contra las fuerzas tenebrosas que habitan en uno mismo.
Atlante deviene de la palabra náhuatl “Atlatl”, arma (lanza dardos o lanzas) que sostienen en su mano derecha, que nos advierte de aprender a dirigir la lanza, o fuego sagrado, en contra de nuestro enemigo secreto: El Yo Psicológico.
El que sean, precisamente, cuatro sagradas esculturas, nos recuerda, inmediatamente, el sagrado Tetragrámaton griego, aludiendo a lo divinal, pero también podemos entender que se refiere a reunir las cuatro cualidades de los elementos: agua (adaptabilidad a todas las circunstancias de la vida); fuego (serenidad y dulzura de carácter); tierra (sacar partido de las adversidades); aire (desapego de las cosas). Por tanto, características representadas en la esfinge milenaria de Egipto.
Costado izquierdo de los Atlantes de Tula:
Atlante.
Atlante.
En la mano izquierda porta varias armas para la guerra contra sí mismos, como dardos o lanzas, un arma curva y, extrañamente, un recipiente con copal; esto sí que no deja de asombrarnos, ¿qué tiene que hacer un recipiente con copal junto a las armas de guerra?, si desconociéramos el esoterismo gnóstico, sería muy difícil encontrar una relación satisfactoria.
El copal era utilizado como un incienso para llamar a lo divinal, pero, al mismo tiempo, representa la espiritualidad que debe tenerse en el amor.
Parte posterior de los Atlantes de Tula:
Circulo solar de un Atlante.
Circulo solar de un Atlante.
En su parte posterior puede observarse un círculo solar, representación del Cristo Sol, o Cristo Interior, como indicando que, para que nazca en nosotros, deber ser el resultado del trabajo con la cruz, que está formada por cuatro serpientes.
Los Atlantes de Tula, sin duda alguna, son guerreros solares, con su sobrio semblante nos invitan a lanzarnos al campo de batalla de la vida diaria, a combatir, cuerpo a cuerpo, contra sí mismos, para que, al salir victoriosos, podamos unirnos por siempre al Ser.

Estela con la estrella de la mañana

Sacerdote con símbolo de Venus.
Sacerdote con símbolo de Venus.
Puede encontrarse, detrás de los Atlantes de Tula, varias estelas con múltiples grabados. Una de ellas tiene grabada un personaje ricamente ataviado, como un sacerdote o monarca, cada atributo simboliza logros espirituales que deben conquistarse en el día a día.
Como parte de su atuendo podemos ver que resalta el símbolo de la estrella de la mañana (Venus), por lo que podría ser la representación de nuestro señor Quetzalcóatl.

El Muro de Serpientes

Serpiente y esqueleto.
Serpiente y esqueleto.
Junto al templo del “Señor del Alba” (Quetzalcóatl) se encuentra el “muro de serpientes” (Coatepantli), probablemente, dedicado al “Señor del Atardecer”. Ahora bien, Venus-Quetzalcóatl es el “Señor del Alba” y del atardecer, pues Venus se observa, en esos dos momentos, en el firmamento.
Pueden observarse serpientes, símbolo de la sabiduría divina y del Eterno Femenino Divinal, devorando huesos y cráneos humanos. Ahora bien, el que estén devorando cráneos hace alusión al poder que tiene la serpiente, como sabiduría divina, para desintegrar los defectos cuando los hemos comprendido. Además, la serpiente, nos invita a la muerte de lo terrenal, de lo ilusorio, de las pasiones y de los defectos psicológicos. Por último, nos dice que, con la muerte del Yo, está el florecimiento de la luz de la sabiduría inmortal.
Águila devorando un corazón.
Águila devorando un corazón.
También pueden observarse águilas y jaguares (símbolo del espíritu) devorando corazones humanos (alegoría del alma), representación de la unión de lo humano con lo divino.
«Ahora es bueno aclarar que esto de encarnar el alma, significa en el fondo ser asimilados, devorados por el tigre de sabiduría. Necesitamos que el tigre de sabiduría nos devore. Este tigre es el Íntimo, nuestro Real Ser.»
[Samael Aun Weor. “Matrimonio Perfecto”]
Nos ha dicho Jesús, el gran maestro de maestros, que con paciencia podríamos poseer el alma, y es que no la tenemos todavía, sólo tenemos un embrión. Es con la desintegración de nuestros defectos psicológicos que podríamos encarnarla; una vez que encarnamos el alma, entonces el íntimo, representado por el tigre o el águila, podrá asimilarla, es por eso que las paredes de este “Muro de Serpientes” (Coatepantli), están llenas de estas preciosas imágenes.

Quetzalcóatl trayendo el agua a Tula

«¿Y qué sobre aquello de la sequía? Bien sabemos que por aquellos días hubo una gran sequía, que iba arruinando completamente a Tula; entonces, el algodón se secó, el maíz ya no pudo surgir, se perdieron las cosechas, y el hambre amenazaba por todas partes. Se le exigió, se le pidió a Quetzalcóatl, que hiciera llover. Aquel místico extraño, con su cintura muy bien ceñida por una cuerda, aquel hombre de brazos heroicos, aquel rostro cetrino, terriblemente divino, subió a la pirámide...»
«Y según nos relata nuestro señor presidente, permaneció más de 20 días en ayuno, sin comer ni beber. Dicen las tradiciones, y así lo confirma nuestro primer mandatario, lloraba incesantemente a los dioses santos, y que estaba dispuesto a morir de hambre si no llovía; y la realidad fue que un tremendo aguacero inundó a la tierra sagrada de los Toltecas...»
«Y aunque muchos de ustedes se rían y lo tomen simplemente como cuestión de superstición, el hombre tenía fe en su mística, ¡y llovió!»
[Samael Aun Weor. “Estudio de la obra titulada Quetzalcóatl”]

ZONA ARQUEOLÓGICA DE CHOLULA

“Agua que cae en el lugar de huida” (Cholula). México, Estado de Puebla.
Maqueta de la pirámide de Cholula. [Foto: Virgilio Cuautle Roldán]
Maqueta de la pirámide de Cholula. [Foto: Virgilio Cuautle Roldán]
Quetzalcóatl estuvo durante veinte años en la ciudad santuario de Cholula, donde encontramos una pirámide más grande (en volumen) que la de Keops en Egipto. Ésta tiene, aproximadamente, cuatro millones y medio de metros cúbicos, se le conoce como el “Cerro hecho a mano” (Tlachihualtépetl).
Tiene siete pirámides superpuestas para representarnos la ley que todo lo organiza o perfecciona: La Ley del Siete. Por eso tenemos siete razas en un planeta, siete cuerpos, siete dimensiones principales, siete notas musicales, siete planetas principales, etc.
Para nuestro asombro, nuevamente, se le une a Quetzalcóatl, símbolo del fuego sagrado, el elemento agua, ya que esta pirámide se dedicó al dios de las “Nueve Lluvias” (Chiconaquiahuitl).
Éste es el lugar donde los sacerdotes, de esta zona arqueológica de Cholula, lograban, en estado de éxtasis místico trascendental, entrar en un estado, llamado en esoterismo, de Jinas. En él se dirigían volando al Templo Mayor, en el centro de México. Tal aseveración, no sólo figura en las tradiciones orales, sino que existen algunos testimonios.
«Porque conviene jamás olvidar que el Padre Prado y Bernal Díaz del Castillo, entre ambos, se recreaban viendo a los sacerdotes de Anáhuac en estado de Jinas. Deliciosamente flotaban los anacoretas cuando se transportaban por los aires desde Cholula hasta el Templo Mayor; esto sucedía diariamente al ocultarse el sol.»
[Samael Aun Weor. “Doctrina Secreta de Anáhuac”]

Templo de Quetzalcóatl

Templo de Quetzalcóatl [Anales Cuauhtincahn]
Templo de Quetzalcóatl [Anales Cuauhtincahn]
Esta ciudad santuario tuvo un extraordinario templo dedicado a nuestro señor Quetzalcóatl. Si bien, hoy ya no podemos verlo, tenemos, como testimonio, unos anales donde viene dibujado en todo su esplendor.
Tenían un gran sentido de veneración y respeto hacia las cosas sagradas, sabían que Quetzalcóatl representaba su espíritu, el Cristo íntimo, el fuego sagrado que nos puede transformar.
Construir sitios como éste era toda una labor que permitía, a quienes asistían, ponerse en contacto con lo divinal.

Patio de los Altares

Se ha podido conservar tres altares-tronos extraordinarios, hechos de mármol, con volutas que no son más que la estilización del cuerpo de las serpientes emplumadas o Quetzalcóatl.
Altar 1. [Foto: Virgilio Cuautle Roldán]
Altar 1. [Foto: Virgilio Cuautle Roldán]
Se puede apreciar la base de los altares, símbolo de la Piedra Filosofal, el mismo Pedro (que significa roca) en el cual se ha edificar la Iglesia interior (Mas yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Mateo 16:18).
Hay que cincelar la piedra bruta con el cincel de la inteligencia y el martillo de la voluntad, para darle forma cúbica perfecta.
Cuando uno es firme en el trabajo, con Pedro o la piedra, entonces podrán venir los vientos del razonamiento o las lluvias de las adversidades y no por eso será destruida, pues no la hemos levantado en las arenas de las teorías.
Base de altar-trono no. 2. [Foto: Virgilio Cuautle Roldán]
Base de altar-trono no. 2. [Foto: Virgilio Cuautle Roldán]
En una de estas bases, de estos altares, encontramos dos serpientes dirigiéndose a uno y otro lado. Indudablemente, son el símbolo de Quetzalcóatl y del binario serpentino que también rodea el Calendario Azteca; símbolo del fuego positivo trascendente que nos puede transformar y del fuego negativo fatal del cual viene el ego.
Altar-trono 3. [Foto: Virgilio Cuautle Roldán]
Altar-trono 3. [Foto: Virgilio Cuautle Roldán]
Una de las estelas es muy interesante, ya que nos muestra el arcano doce del tarot: “El Apostolado”. Lo anterior, debido a que encontramos un rectángulo que nos recuerda el cuaternario inferior (físico, vital, astral y mental), con un triángulo superior, o triada a la que debemos unirnos, que sería el Ser con sus dos almas: la humana y la divina. En sánscrito se conoce como Atman (el Ser), Budhi (el alma divina) y Manas (el alma humana).
La estela la podemos apreciar con las volutas alrededor, estilización del cuerpo de la serpiente emplumada o Quetzalcóatl, dándonos a entender la importancia de utilizar el fuego sagrado para realizar esta unión entre lo terreno y lo divinal.
Es por ello que se habla en la biblia de 12000 salvados de cada una de las 12 tribus de Israel, es decir, de cada uno de los 12 signos del zodiaco y que logren ese ligamen entre lo humano y lo divino.

Mural de los Bebedores

Mural de los bebedores de pulque. [Foto: Virgilio Cuautle Roldán]
Mural de los bebedores de pulque. [Foto: Virgilio Cuautle Roldán]
Aquí podemos encontrar los famosos murales de los bebedores de pulque, bebida que se extrae del maguey (fique o cabuya) y que al fermentarse es embriagante. Los habitantes de Mesoamérica quisieron representar con esta bebida, para ellos sagrada, el mercurio de los alquimistas o energía sexual.
El maguey ha sido una planta especial en muchos pueblos y con justa razón, ya que es el cuerpo físico de criaturas elementales relacionadas con la influencia de Júpiter y, además, es capaz de auxiliar en la reconciliación con enemigos, fortalece los pensamientos positivos y ayuda a desintegrar los pensamientos negativos. En consecuencia, razón tenían los sabios del México antiguo al colocar una deidad, para el maguey, llamada: “Lo que rodea el maguey” (Mayáhuel). Indudablemente, fueron grandes conocedores de todos estos secretos espirituales que encierra esta planta.
Estos murales son importantísimos, pues nos indican que todo ser humano debe aprender a transmutar la energía creadora. En las escenas podemos encontrar cómo, a través de esta bebida sagrada (la energía creadora sabiamente transmutada), podían ponerse en contacto con la divinidad. Por otra parte, podemos observar que al embriagarse (hacer mal uso de ella, abusar de la sexualidad), nos degrada, nos hace involucionar.
Muy interesante es, precisamente, que con tal bebida, según el drama de Quetzalcóatl, se embriagara y, por tal motivo, fuera expulsado de la Tula paradisiaca (el Edén), es decir, cuando comió del fruto prohibido.

Mural de los chapulines y mariposas

Mural de los chapulines. [Foto: Virgilio Cuautle Roldán]
Mural de los chapulines. [Foto: Virgilio Cuautle Roldán]
La mariposa es el símbolo de la capacidad de transformación, de cambiar de simples gusanos del lodo de la tierra que somos y convertirnos en mariposas, cumpliendo con la misión que tenemos aquí en la tierra.
Maravillosa la forma de plasmar conocimientos en la pintura, dos chapulines, frente a frente, formando, a su vez, una calavera. El chapulín, por sí solo, nos da varias enseñanzas, pues su sonido nos representa el poder del verbo y el que hagamos buen uso de él. Si uno al acostarse, antes de dormir, se concentra en su sonido, puede desdoblarse en astral conscientemente. La calavera nos marca la necesidad de morir psicológicamente, la muerte de las pasiones y de los defectos psicológicos.
Por lo que este mural nos habla de que, si queremos auto realizarnos (transformarnos en mariposa), debemos desintegrar nuestros defectos psicológicos (la calavera) y hacer un buen uso de la palabra (los chapulines), dejando de maldecir, mentir, levantar falsos testimonios, hablar en doble sentido, etc.

ZONA ARQUEOLÓGICA DE TEOTIHUACAN

“Lugar donde los hombres se hacen dioses” (Teotihuacan). México, Estado de México.
Teotihuacan. [Foto: Ismael Moreno]
Teotihuacan. [Foto: Ismael Moreno]
El “Templo de Quetzalcóatl” resplandece como una joya preciosa en la ciudadela sagrada de Teotihuacan; al paso de los siglos, sigue y seguirá entregando la sabiduría de Quetzalcóatl a la humanidad. Ese arte diamantino, expresado en cada escultura, seguirá tratando de plasmar, en nuestro centro emocional, enseñanzas espirituales.
Para entender el misterio, encerrado en el “Templo de Quetzalcóatl” o de las Serpientes, tenemos que saber del simbolismo que representa en sí Teotihuacan, ya que nos simboliza lo más exaltado y recóndito que existe en todo el cosmos infinito; aquello que no se puede definir, porque si se hace se desfigura, es lo incognoscible, lo inmanifestado. El maestro Samael Aun Weor nos dice, en su libro de Antropología Gnóstica, lo siguiente: “Podría decir que Teotihuacan es el Sol Sagrado Absoluto”.
Cada simbolismo, aquí encontrado, contiene elementos esotéricos que debemos descubrir, pues se trata de enseñanzas milenarias trascendentales que pueden librarnos, de las cadenas del sufrimiento, si las aplicamos en nuestra vida.

El caracol y la serpiente

Templo de Quetzalcóatl. [Foto: Carlos Rea y Lupita Inclán]
Templo de Quetzalcóatl. [Foto: Carlos Rea y Lupita Inclán]
Varios elementos representativos encontramos en este “Templo de las Serpientes”, es, realmente, extraordinario. La serpiente, emblema del Eterno Principio Femenino Divinal, la vemos, bellamente, esculpida en la roca. A su lado, encontramos el caracol de mar, emblema perfecto de la espiral de las existencias.
La vida se va desenvolviendo repitiendo las recurrencias de pasadas existencias, ya en espiras más elevadas ya en espiras más bajas como las que representa un caracol. Si en el pasado nos casamos y engañamos a la pareja, en esta existencia volveremos a reencontrarla, pero, de acuerdo a la ley del karma, ahora seremos engañados.
Si estafamos a un amigo o pariente en una vida anterior, ahora nos reencontraremos con esas personas, se vuelven a repetir los hechos, las escenas, los dramas, las comedias, las tragedias, pero ahora seremos nosotros los estafados.
Así vamos de existencia en existencia, cada vez en espiras, generalmente, más bajas. Pero, y aquí está lo interesante, es mediante el poder que está representado en la serpiente sagrada de los antiguos mexicanos que es posible trascender. Es con la sabiduría hermética, la ayuda de la Madre Divina, como podemos emanciparnos del dolor.
El caracol simboliza el proceso de la esencia a través de los reinos mineral, vegetal, animal y humano. Todo ello, con el fin de lograr una revolución auténtica y regresar al seno de aquello que no tiene nombre.
«En instantes en que platicamos esto, me viene a la memoria el Templo de las Serpientes en San Juan de Teotihuacán.
Templo de Quetzalcóatl. [MNA Foto: Ismael Moreno]
Templo de Quetzalcóatl. [MNA Foto: Ismael Moreno]
El investigador esoterista podrá ver allí en detalle, esculpida en roca, la serpiente cascabel, y lo más asombroso de todo esto es que junto a la víbora sacra de los misterios aztecas, resalta también labrado en piedra viva el caracol.
Variados caracoles de lado y lado de la sierpe divinal, resplandecen hermosamente. No hay duda de que, en las criptas subterráneas de Caldea, Tebas y Memphis, se cultivara realmente la sabiduría de la serpiente. Es también muy notorio el estudio trascendental del ciclo inevitable o círculo de la necesidad, que en forma espiraloide o de caracol, se procesa durante la manifestación cósmica. Vean ustedes, queridos hermanos gnósticos, que esta noche me acompañan, la íntima relación que existe siempre entre la serpiente y el caracol; reflexionad por un momento en el profundo significado que ambos, serpiente y caracol, poseen intrínsecamente.
Obviamente la serpiente es el poder sexual trascendente, el poder maravilloso que nos trae a la existencia, la fuerza que origina toda vida.
Cualquier esoterista auténtico, sabe muy bien que el poder serpentino sexual de todo el universo, tiene poder sobre los Tattvas y por ende sobre los elementales de la naturaleza. El poder serpentino universal origina infinitas creaciones: Devi Kundalini crea el cuerpo mental, el astral, el etérico y el físico.
Ahora bien, Maha-Kundalini o, en otras palabras, la madre Cósmica, la madre naturaleza, ha creado todo el universo o ha tomado la forma del mundo, obviamente ha realizado también todos sus procesos sobre la base de la línea espiraloide, tan vivamente alegorizadas por el caracol.
Cualquier progreso interior, todo desarrollo íntimo se basa en la espiral de la vida. Nosotros pues, hablando ya en forma personal, podemos decir que cada uno de nos es un mal caracol entre el seno del Padre.»
[Samael Aun Weor. “El Kuklos Anankes”]

El dios de la lluvia y la serpiente emplumada

Lo que más destaca, en este templo de las mil y una noches, son el “dios de la lluvia” (Tláloc) y la “Serpiente Emplumada” (Quetzalcóatl), envuelto en símbolos acuáticos, dándonos una de las enseñanzas más sublimes e importantes de todos los tiempos.
Templo de Quetzalcóatl. [Foto: Ismael Moreno]
Templo de Quetzalcóatl. [Foto: Ismael Moreno]
El “vino que bebe la tierra” (Tláloc), nos representa, claramente, el agua, pero no sólo el agua que da la vida a todo lo existente, sino también el agua pura de vida, esas aguas que nos trajeron al tapete de la existencia. Esas aguas que hay que cuidar y conservar para poder transformarlas y lograr que asciendan victoriosamente.
En la alquimia medieval se habla de lograr una mezcla, representada en el tarot por el arcano catorce, donde un ángel mezcla un cáliz de plata y otro de oro. En Copán encontramos en sus bellísimas estelas, generalmente, en sus vestiduras sagradas, la cruz de San Andrés (en forma de equis) que nos representan lo mismo: el agua debe mezclarse con el fuego.
Es por eso que encontramos al “dios de la lluvia” (Tláloc), símbolo del agua, junto a la “Serpiente Emplumada” (Quetzalcóatl) representando al fuego creador. Esto es tanto para lo macro cósmico como para lo micro cósmico, para el universo mismo y el ser humano. Para cumplir con aquella máxima de Hermes Trismegisto: “tal como es arriba es abajo”, así como se formó el universo, así deberá formarse el firmamento interior.
Es, verdaderamente, impresionante la forma en que nuestros antepasados representan a nuestro señor Quetzalcóatl emergiendo de una flor, indicándonos la posibilidad de que dentro de cada uno de nosotros pueda surgir, desarrollarse y encarnar el fuego maravilloso del amor. Además, nos indica el fuego sagrado interno del ser humano, que se encuentra adormecido, y que está en espera de ser despertado a través de los méritos del corazón y por el trabajo de conducir nuestro matrimonio en el camino esotérico.
Templo de Quetzalcóatl. [Foto: Carlos Rea y Lupita Inclán]
Templo de Quetzalcóatl. [Foto: Carlos Rea y Lupita Inclán]
Se considera que había siete basamentos en este “Templo de Quetzalcóatl”, símbolo de la ley que todo lo organiza o perfecciona, la Ley del Siete o Ley del Heptaparaparshinok y de los siete grados de poder del fuego que todo iniciado debe desarrollar.

Los Dos Mercurios

«Ahora comprenderán ustedes por qué en el Templo de las Serpientes, es decir, en el Templo de Quetzalcóatl, en Teotihuacan, encontramos nosotros un pozo al entrar y otro pozo al salir, como para hablarnos de los dos mercurios, y esto resulta bastante interesante...»
[Samael Aun Weor. “La Piedra Filosofal”]
Pozos del Templo de Quetzalcóatl. [Foto: Carlos Rea y Lupita Inclán]
Pozos del Templo de Quetzalcóatl. [Foto: Carlos Rea y Lupita Inclán]
Dos pozos de agua se encuentran, en el “Templo de Quetzalcóatl”, en Teotihuacan. Se trata de los dos mercurios de la alquimia, a través de los cuales es posible elaborar la Piedra Filosofal (el ser humano auto realizado).
¿Dónde podremos encontrar esos mercurios para realizar la Gran Obra? Los podemos hallar dentro del mismo ser humano, no están fuera, quien quiera buscar los secretos más grandes del universo, deberá buscarlos en sí mismo. Se trata de las fuerzas magnéticas sexuales de la mujer y del varón.
A la fuerza magnética femenina se le llama de “Ob”; a la masculina, fuerza de “Od”. Ahora bien, cuando logran mezclarse, se obtiene una tercera fuerza llamada “Aur”, capaz de obrar cualquier milagro. Desde luego, saber mezclar estas fuerzas requiere de toda una industria, de un arte delicadísimo, de aprender, verdaderamente, a amar.
Pozos del Templo de Quetzalcóatl. [Foto: Carlos Rea y Lupita Inclán]
Pozos del Templo de Quetzalcóatl. [Foto: Carlos Rea y Lupita Inclán]
El trabajo con la pareja no es solamente en el momento de la comunión amorosa, en realidad, éste es un trabajo en todo momento. Por tanto, una palabra irónica, una abominable comparación, la frialdad en el trato y, sobre todo, no ponerse en el lugar de la pareja, puede afectar, tremendamente, este arte mágico de aprender a manejar las fuerzas cósmicas que se manifiestan en el interior de cada uno.
La sabiduría iniciática que se encuentra, en el “Templo de Quetzalcóatl”, en Teotihuacan, es impresionante, ya que cada grabado, cada elemento que lo constituye es una verdadera cátedra que va dirigida a lo más profundo de nuestro Ser. La enseñanza aquí contenida no pertenece al pasado, es algo que debemos manifestar en este instante de nuestra vida, ni un segundo más tarde, ni un segundo atrás, es para vivir aquí y ahora.
«Ha llegado el momento de saber que, en las pirámides de Teotihuacan, aún se escucha el verbo que resuena de los antiguos maestros de Anáhuac.»
[Samael Aun Weor. “El Súper Hombre”]

ZONA ARQUEOLÓGICA DE CHICHÉN ITZÁ

“Boca del pozo” (Chichén). “Brujos de agua” (Itzá). México, Estado de Yucatán.
«Ni siquiera los mayas pudieron rechazar el grandioso culto al Cristo Cósmico, a nuestro señor Quetzalcóatl. Incuestionablemente, la religión nahua, lo mismo que la maya y la tolteca, están impregnadas de tremenda sabiduría divinal.»
[Samael Aun Weor. “El Arte Regio en las Antiguas Culturas Mexicanas”]
Serpientes emplumadas en el Templo de los jaguares
Serpientes emplumadas en el Templo de los jaguares
La cultura maya, heredera de la sabiduría atlante, a pesar de sus incomparables conocimientos, no pudo menos que aceptar las enseñanzas de nuestro señor Quetzalcóatl y lo llamaron, en maya yucateco, Kukulkán que se traduce de igual forma: Serpiente Emplumada y se le llama, en maya quiché, Gucumatz.
En la zona arqueológica de Chichén Itzá encontramos plasmada una sabiduría hermética extraordinaria, llena de enseñanzas ancestrales que se encuentran, no fuera, sino dentro de cada uno de nosotros. Podríamos, con entera firmeza, decir: “Nosotros somos Chichén Itzá”. Es un verdadero manantial de sabiduría milenaria, dispuesto para todo aquél que lo quiera beber.
Cada zona sagrada, del mundo antiguo, tenía como objetivo hablar del camino de la auto realización, pero destacaban un punto esencial de la enseñanza gnóstica.
Claramente, podemos encontrar, en cada piedra, en cada pirámide, en cada escultura y hasta en el mismo nombre, un conocimiento mágico y místico, el de poder trabajar con la magia del amor.
Cenote sagrado [Foto: José Isabel Mauricio]
Cenote sagrado [Foto: José Isabel Mauricio]
Su nombre lo dice todo: “Boca del pozo de agua” (Chichén), es decir, nos muestra el camino de beber de las aguas puras de la vida; “mago” (Itzá) y magia es el arte de poder transformar nuestra naturaleza interior.
Nos invita a ser magos del agua, de aprender a cambiar la naturaleza de nuestras aguas internas, de esas aguas que nos trajeron a la vida, de aprender a sublimarlas a través de los encantos del matrimonio y del amor.

Pirámide de Kukulkán-Quetzalcóatl

«En todas las ciudades de los distintos reinos de este antiguo México, se rendía culto a nuestro señor Quetzalcóatl. Y si nosotros visitamos Yucatán, hallaremos en algunas piedras, todavía, la historia de la vida, muerte y resurrección de nuestro señor Quetzalcóatl.»
[Samael Aun Weor. “El Arte Regio en las Antiguas Culturas Mexicanas”]
Pirámide de Kukulkán-Quetzalcóatl
Pirámide de Kukulkán-Quetzalcóatl
Es una de las pirámides más conocidas en el mundo entero, debido a un fenómeno maravilloso que lograron realizar las mágicas manos de nuestros antepasados mayas.
En cada equinoccio de primavera se ve un espectáculo de luz y sombras, éste se logra percibir ante las miradas atónitas de los miles de espectadores que, año tras año, se reúnen para verlo; es el descenso de Kukulkán-Quetzalcóatl a la Tierra.
Y es que nuestros antepasados no adoraban ídolos, como, comúnmente, creemos. No se hicieron estas pirámides para ser utilizadas como muestras del poderío de los gobernantes. Todo lo contrario, ya que en ellas plasmaron el camino esotérico y lo supieron combinar con las enseñanzas de las estrellas. Sí, eran sabios de verdad, arquitectos de renombre, poseedores de lo que sucedía en el universo y en el interior del ser humano.
Kukulkán-Quetzalcóatl, es el Logos platónico, el Demiurgo Arquitecto del Universo, que puede descender de los mundos superiores y manifestarse en toda criatura que se prepare lo suficiente, que se purifique de sus errores, que pueda eliminar de sus psiquis la pasión, la violencia, la intolerancia y el miedo. En definitiva, que pueda manifestar el amor más puro por la humanidad y lo demuestre con hechos claros, patentes y definitivos.
Un extraordinario fenómeno ocurre entonces, lo humano se hace divino y lo divino se hace humano. Ése es el milagro que se presenta, año por año, en la pirámide de Kukulkán, la posibilidad de que en el ser humano se pueda manifestar la majestad de Kukulkán-Quetzalcóatl.
Kukulkán-Quetzalcóatl es el fuego del amor, definitivamente, es algo divino y trascendental; cuando el ser humano logra eliminar lo contrario al amor, eso que es el odio, los resentimientos, las venganzas, las iras y los rencores, es cuando está preparado para recibir esta emanación profunda de la conciencia y ser uno con ella.
Tiene nueve basamentos, pues, de acuerdo con la cábala, es el número de la generosidad, de la genialidad y de la iniciación. Por otra parte, en cada basamento podemos observar grecas, símbolo de las aguas puras de la vida, del génesis de todas las religiones del mundo, muy interesante que se haya descubierto, precisamente, un depósito de agua (cenote) bajo esta pirámide.

Templo de los Guerreros

Templo de los Guerreros [Foto: Martha Rodríguez]
Templo de los Guerreros [Foto: Martha Rodríguez]
Este templo es muy similar al Templo del “Señor del Alba” que encontramos en la zona arqueológica de Tula. Aparecen en las columnas varios guerreros con su armamento, regiamente vestidos, listos para esa gran batalla que debemos sostener contra la ignorancia, el fanatismo y el error.
Tiene las mismas dos serpientes emplumadas de cabeza, representando a las dos columnas del Templo de Salomón: Jakin y Boaz (hombre y mujer), la sabiduría y el amor que deben equilibrarse en nuestras vidas.
«Continuamente, el cuerpo de la Víbora en las culturas de Anáhuac, se encuentra modificado por una acción inusitada que imprime un cambio radical a su naturaleza original. Ora sea la doble cabeza que recuerda con entera claridad a la figura en círculo, en aquel trance gnóstico de devorar su propia cola, que es una síntesis extraordinaria del mensaje maravilloso del señor Quetzalcóatl; ora la posición vertical que ilustra la idea maya o náhuatl de la víbora divina devorándose al alma y al espíritu del hombre o, en fin, las llamas sexuales consumiendo al Ego animal, aniquilándolo, reduciéndolo a cenizas.»
[Samael Aun Weor. “Doctrina Secreta de Anáhuac”]
“Gran Jaguar Rojo” (Chac Mool) Templo de los Guerreros [Dibujo por Rubén Soto Orozco]
“Gran Jaguar Rojo” (Chac Mool) Templo de los Guerreros [Dibujo por Rubén Soto Orozco]
También tiene la hermosísima escultura del “Gran Jaguar Rojo” (Chac Mool) enfrente, muy hierática y de rostro muy solemne, mostrando que debemos introvertirnos, ya que se encuentra como si estuviera meditando.
«El Chac Mool fue venerado por el México serpentino. Dos castas guerreras lo adoraban. El Chac Mool era llevado en grandes procesiones y entraba en los templos aztecas adorado por las multitudes. A él también se le hacían rogativas pidiéndole lluvias para la tierra. Este gran maestro ayuda a los que le invocan. Podrían hacerse amuletos con la figura del Chac Mool para cargarlos al cuello en forma de medallón, o pequeñas esculturas del Chac Mool.»
[Samael Aun Weor. “Matrimonio Perfecto”]
Aquí encontramos un bellísimo mensaje en las paredes del templo, ya que tenemos a Kukulkán-Quetzalcóatl (Serpiente emplumada), bellamente adornado, pero a un lado tenemos majestuosos mascarones del dios de la lluvia maya llamado Chaac. Es un verdadero deleite místico admirarlos, ya que nos muestran el trabajo a realizar dentro del laboratorio alquimista que existe en cada uno de nosotros.
Dios de la Lluvia (Chaac) y Kukulkán [Foto: Martha Rodríguez]
Dios de la Lluvia (Chaac) y Kukulkán [Foto: Martha Rodríguez]
Kukulkán-Quetzalcóatl simboliza el fuego creador; el “dios de la lluvia” (Chaac) representa el agua primordial, el caos donde está el semillero de la vida. Por tanto, de este modo es como en estos muros invictos se nos habla del origen del universo, de cómo el Demiurgo Arquitecto fecunda las aguas primordiales para que nazca todo lo que es, ha sido y será.
Al mismo tiempo nos revela el secreto para dejar de ser simples animales racionales condenados a la pena de vivir. Ahora bien, las aguas primordiales, representadas por el dios de la lluvia maya Chaac, son nuestras aguas creadoras, nuestro mercurio filosofal, la energía sexual. Por otra parte, Kukulkán-Quetzalcóatl es la serpiente del fuego sagrado que hay que despertar para que, mezclándose con el agua transmutada, pueda formar el verdadero ser humano auténtico.

Templo de Venus

Templo de Venus
Templo de Venus
Indudablemente, este templo está asociado a Kukulkán-Quetzalcóatl, pues, en la parte superior, encontramos serpientes emplumadas. De igual forma, en el cuerpo del templo, hay un ser que emana de las fauces de una serpiente sagrada y, en las esquinas, se encuentra el símbolo de Venus, por eso el nombre de este templo que es representado por un caracol marino partido a la mitad.
El caracol marino era utilizado para producir un bello sonido, indicando el sabio uso del verbo y deber de iluminar el camino de otros a través de la palabra, eso es el amor a la humanidad, precisamente, lo que rige el planeta Venus.
No en vano, el escudo de Quetzalcóatl, es la estrella de la mañana, pues no hay fuerza más poderosa, en todo el universo, que la fuerza del amor.
«Necesitamos la conflagración del amor para transformar el mundo, necesitamos fuego de amor para iluminar la sociedad. Los códigos fríos, insípidos, complicados, no cambian nada, no transforman nada. De nada sirven todos los mejores proyectos sociales, todos los mejores principios políticos si no están escritos con el fuego del amor. La verdadera revolución es el resultado de la transformación, sólo las tempestades del amor pueden transformar al individuo y a la sociedad.»
[Samael Aun Weor. “El Cristo Social”]

Serpientes como Caduceo de Mercurio

Serpiente emplumada como caduceo de mercurio
Serpiente emplumada como caduceo de mercurio
En el “Templo del Gran Sacerdote”, llamado también el “Osario”, encontramos una paralela exacta al caduceo de Mercurio, en los extremos de una escalera se encuentras sendas serpientes emplumadas, pero enroscadas a manera de ocho, como lo hace el caduceo de Mercurio.
Es realmente sorprendente encontrar símbolos semejantes en diferentes partes del mundo, esto es debido a que aluden a una misma realidad, que hoy en día, con los medios científicos, ya no podemos ver, pero que nuestros antepasados podían vislumbrar con exactitud a través de sus facultades desarrolladas.
El caduceo de Mercurio y estas serpientes emplumadas se hallan, exactamente, como se encuentran en nuestra columna espinal. Ahí tenemos dos cordones de naturaleza tetradimensional, en la India se conocieron con los nombres de Idá y Pingalá, son los dos testigos del apocalipsis o las dos olivas.
A través de estos cordones es posible que la energía trasmutada ascienda, victoriosamente, para transformarnos radicalmente. Por uno de ellos es posible que asciendan los átomos solares de la energía creadora trasmutada y, por el otro, los átomos lunares. Éstos parten de las gónadas femeninas-masculinas, se enroscan a lo largo de la columna espinal y llevan esa energía maravillosa al cerebro para regenerarlo.
También es interesante que tenga siete basamentos, alegorizando al septenario hombre, es decir, los siete cuerpos del ser humano: físico, vital, astral, mental, causal, conciencia y Ser.
Símbolo dentro de la pirámide de Kukulkán [Foto: José Isabel Mauricio]
Símbolo dentro de la pirámide de Kukulkán [Foto: José Isabel Mauricio]
Dentro de la “Pirámide de Kukulkán” encontramos el mismo simbolismo, y es que los iniciados, que plasmaron estas esculturas, sabían de la anatomía oculta del ser humano, comprendían que la parte física no es todo, que somos de naturaleza hepta dimensional.
Afirma la sabiduría tántrica del Tíbet que, además de esos cordones tetradimensionales, tenemos otros. En consecuencia, hablan de un canal central, por donde puede ascender el fuego sagrado, representado por Quetzalcóatl.

ZONA ARQUEOLÓGICA DE CACAXTLA

“El lugar del sacrificio sagrado”. Canasto de viajero (Cacaxtla). México, Estado de Tlaxcala.
La zona arqueológica de Cacaxtla tiene unos murales, conservados extraordinariamente, que muestran la belleza artística de nuestros antepasados, en donde podríamos decir, a ciencia cierta, que el arte es científico, filosófico y místico.
La Batalla. [Foto: Virgilio Cuautle]
La Batalla. [Foto: Virgilio Cuautle]
Encontramos murales como el de la Gran Batalla, símbolo de la lucha que debe sostenerse en el universo que llevamos dentro en contra de nuestros defectos psicológicos. En ellos, no trataron de plasmar conquistas contra otros pueblos, más bien quisieron representar una lucha más titánica, la que debemos sostener contra el eterno enemigo de la noche: nuestros defectos.
El culto y admiración por la Serpiente Emplumada se ve, claramente, en esta zona sagrada y encontramos, entre muchas otras pinturas, una que destaca por su inigualable belleza. Nos dan una idea de cómo estaban, profusamente adornadas, las pirámides en todo México, llenas de colorido e imágenes excepcionales.

El Guerrero Águila y Jaguar

Guerrero Águila. [Foto: Virgilio Cuautle]
Guerrero Águila. [Foto: Virgilio Cuautle]
Un impresionante guerrero, con atuendos de águila, es el tema central de esta magnífica pintura. Ahora bien, el que sea guerrero nos indica el combate que debemos sostener contra sí mismos, contra nuestros deseos y pasiones bestiales, contra los demonios que hemos creado a lo largo del tiempo. El que tenga atributos de águila nos habla de obtener la más alta espiritualidad, cultivar en nosotros la mística trascendental.
Su color, que es el negro, nos invita al silencio augusto de los sabios, a lograr la quietud de nuestra mente con el fin de comprender nuestros errores. Vivimos en el batallar de las antítesis y así no podemos vislumbrar el camino, necesitamos del silencio mental para que nuestra conciencia actúe y se manifieste, este estado lo podemos alcanzar si nos disciplinamos con la meditación diaria.
Lleva entre sus brazos, firmemente agarrada, una barra ceremonial, con cabezas a los extremos, indicando, claramente, el Principio Femenino Eterno Divinal (la Madre Divina) y el Eterno Principio Masculino Divinal (El Padre que está en Secreto). Se encuentra parado sobre una preciosa serpiente emplumada, indicando que, en el trabajo espiritual por reconquistar nuestra herencia perdida, hay que cimentarnos en el poder de la serpiente preciosa de plumas de quetzal.
Rematan adornos acuáticos, caracoles, tortugas, etc., para representar el elemento agua, ya que la serpiente emplumada nos significa el fuego sagrado.
Guerrero Jaguar. [Foto: Virgilio Cuautle]
Guerrero Jaguar. [Foto: Virgilio Cuautle]
Al otro lado, encontramos un impresionante guerrero jaguar, está ubicado en los extremos de la entrada del templo, como indicando las dos columnas del templo de Salomón y de todo templo de los mundos superiores.
Éste se encuentra sobre una serpiente con piel de jaguar, símbolo del instinto sexual dominado, como el cancerbero de la mitología al cual Hércules sacó del infierno y después le sirvió de guía.
Es muy interesante que el guerrero águila se encuentre parado sobre una serpiente emplumada (el lucero de la mañana) y, por otro lado, que el guerrero jaguar esté sobre una serpiente jaguar, ya que el “dios perro o jaguar” (Xólotl), el hermano gemelo de Quetzalcóatl, se le representa como a un perro o jaguar (el lucero de la tarde). Pero eso no es todo, el “disfraz esotérico” (nahual) de “Espejo humeante negro” (Tezcatlipoca) es, precisamente, un jaguar, así que tenemos aquí, nuevamente, el símbolo de la creación, la “Serpiente Emplumada” (Quetzalcóatl) representando el fuego sagrado y la serpiente-jaguar, relacionada con “espejo humeante negro” (Tezcatlipoca) el agua…
En sus brazos agarra un atado de lanzas que son el poder eléctrico magnético. Ahora bien, si aprendemos a dirigirlo, podríamos, al igual que en el Parsifal de Richard Wagner, matar a Klingsor, el mago negro, representación de nuestros defectos. Del atado de lanzas emanan 8 gotas de agua, indicando, de acuerdo con la ciencia de los números, la paciencia que debe cultivarse en este trabajo interior, pues las cosas no se dan de la noche a la mañana, hay que tener mucha constancia y tenacidad.
Asombrosamente, encontramos el mismo glifo “9 Ojo de Reptil” que se encuentra en el “Templo de Quetzalcóatl” de Xochicalco, recordándonos la vigilancia (el ojo) que debemos tener en el trabajo con la Novena Esfera o transmutación de nuestras energías creadoras. Tanto en el guerrero águila como en el guerrero jaguar encontramos, en sus atuendos la cruz de San Andrés, para recordarnos la mezcla entre el fuego y el agua, es decir, el aprender a mezclar, sabiamente, las fuerzas magnéticas masculinas y femeninas dentro del matrimonio.

Templo de Venus

Templo de Venus. [Foto: Virgilio Cuautle]
Templo de Venus. [Foto: Virgilio Cuautle]
No podía faltar la representación, de Venus-Quetzalcóatl, en estas impresionantes pinturas, y aquí están plasmadas en una forma, realmente, inefable, en un arte sin precedentes, con un lenguaje que sólo la conciencia alerta podría capturar. Asombrosamente, se encuentra representado un hombre y una mujer, pues son las dos columnas del templo de Salomón, en las cuales puede sostenerse todo desarrollo espiritual. La figura del varón tiene una cola de escorpión.
Lo que más destaca son los símbolos de Venus en forma de un caracol cortado a la mitad, emblema de nuestro señor Quetzalcóatl, lo encontramos como parte de su atuendo, encima de su vestimenta de jaguar. También se observan ojos de Venus alrededor de las imágenes, llamándonos a estar en un estado de alerta (el ojo) en el trabajo del amor (Venus).

Templo Rojo

Sapo sobre banda acuática y esta sobre una serpiente emplumada. [Foto: Virgilio Cuautle]
Sapo sobre banda acuática y esta sobre una serpiente emplumada. [Foto: Virgilio Cuautle]
Nuevamente enmarca esta bellísima pintura la Serpiente Emplumada, la vemos como base de todo este precioso trabajo artístico de nuestros antepasados, de color azul a semejanza, al mismo tiempo, del agua, dándonos a entender que todo el trabajo interior se fundamenta en aprender a manejar el fuego sagrado de nuestro señor Quetzalcóatl.
Es bastante interesante que se encuentren animales acuáticos para mostrarnos el sabio uso de las aguas puras de la vida, pero lo curioso es que nos marcan un ascenso, en lugar de una caída, una bajada como es natural. Cada ser humano tiene la libertad de impactar las fuerzas vitales de la existencia y cambiar su curso normal, de adentro hacia afuera, para que sea hacia arriba y hacia dentro.
Destaca, por un lado, un sapo muy hermoso, por un lado, indicando la atracción de las aguas físicas, de la lluvia. Nuestros antepasados, se colocaban en posición de sapos, imitaban su canto pidiendo al “dios de la lluvia” (Tláloc) las tan anheladas aguas. Pero, también, nos habla de la necesidad de transmutar la energía creadora. Si uno imita la posición de un sapo e imagina un precioso río, como el de la imagen, es posible transmutar nuestras energías sexuales.
El maíz es una semilla sagrada para todos los pueblos del México antiguo, de hecho, según las tradiciones arcaicas, es de maíz como fuimos hechos por los dioses. Es obvio que debemos buscar dentro del ser humano tales alegorías. En esta ocasión encontramos algo sorprendente, el maíz humanizado, una caña de maíz con mazorcas, pero éstas tienen forma de cabezas humanas, dando la idea del árbol de la vida hebreo y sus semillas divinas, símbolo de las dimensiones de la naturaleza y cuerpos del ser humano.
Templo rojo. [Foto: Virgilio Cuautle]
Templo rojo. [Foto: Virgilio Cuautle]
Un personaje, con atuendos de jaguar, aparece de color negro, parecido al dios maya del comercio. Frente a él está el número “cuatro-perro”, con un canasto de viajero (cacaxtli) que da el nombre a esta zona arqueológica. Ahora bien, éste contiene varios elementos, dándonos una idea de lo que debemos conseguir en el trabajo con las aguas. Por último, pueden distinguirse las plumas de la mística, el copal de la purificación, el tocado de las virtudes del alma y el caparazón de tortuga que representa la paciencia y tenacidad.

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